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martes, 15 de agosto de 2023

EL SENDERO GNOSTICO




La Gnosis se refiere al conocimiento basado en la experiencia o percepción personal. En un contexto espiritual, la gnosis es conocimiento místico o esotérico basado en la participación directa con lo divino.
 En Occidente vivimos en una prisión que me rio yo de aquella memorable de Alcatraz. La prisión materialismo- razón. Una cárcel para el espíritu. Con este binomio que digo, y teniendo por límite superior la mera razón,  somos como pajaritos en una jaula, cuando estamos hechos para volar encuanto a espíritu que busca la trascendencia siempre, consciente o inconscientemente.

Buscamos todos la felicidad y en esa búsqueda muchos muchos nos perdemos. A veces, cuando por fin descubrimos que o somos felices interiormente o no lo somos nunca por mas cosas materiales y dinero que podamos acumular. Entonces resulta que posiblemente nos morimos… Hemos aprendido una lección…

 Muchas veces neciamente desoímos esa sabia voz interior, la voz de la conciencia. Seguirla es seguir la senda de la gnosis.

Muy resumidamente: la persona sabia procura ser virtuosa, de lo contrario es lo contrario de sabia...

Buscamos todos la felicidad y en esa búsqueda muchos muchos nos perdemos. A veces, cuando por fin descubrimos que o somos felices interiormente o no lo somos nunca por mas cosas materiales y dinero que podamos acumular. Entonces resulta que posiblemente nos morimos… Hemos aprendido una lección…

 Muchas veces neciamente desoímos esa sabia voz interior, la voz de la conciencia. Seguirla es seguir la senda de la gnosis.

Muy resumidamente: la persona sabia procura ser virtuosa, de lo contrario es lo contrario de sabia…

 Explorando la Gnosis a través de los Ojos de los Antiguos 









Griegos: Sabiduría y Conocimiento Profundo.

A lo largo de la historia, diversos escritores han dejado huellas de sus pensamientos sobre la Gnosis, permitiéndonos vislumbrar su significado a través de sus palabras.  Nos sumergiremos en las percepciones de estos algunos escritores, explorando qué es lo que los antiguos griegos denominan Gnosis.

 Platón: La Gnosis como Iluminación de la Mente

 "La Gnosis es como una luz que ilumina la mente, revelando la verdad detrás de las apariencias. Es el acto de trascender las sombras de la ignorancia y acceder a las realidades eternas que residen en lo más profundo de nuestro ser."

 En las palabras de Platón, la Gnosis se presenta como una fuente de iluminación mental, un proceso mediante el cual el conocimiento trasciende las limitaciones de la percepción superficial y se convierte en un faro que guía hacia la verdad fundamental. Un motor de búsqueda incansable de la verdad universal. Es un viaje constante hacia la comprensión profunda de la naturaleza de todas las cosas y de uno mismo.

  Aristóteles Para Aristóteles, la Gnosis implica una búsqueda continua de la verdad que se encuentra en todas las cosas. Es un viaje interno y externo que nos lleva a una comprensión completa y holística de nuestro lugar en el universo.

 Plotino: La Gnosis como Elevación del Alma

 "La Gnosis es la elevación del alma hacia el reino de lo divino. Es un retorno a nuestra esencia espiritual, una unión con el Uno supremo que trasciende las limitaciones del mundo material."

 En la perspectiva de Plotino, la Gnosis es un proceso de elevación del alma, una ascensión hacia lo divino. Es la búsqueda de una conexión más profunda y una unión con la fuente de toda existencia.

 Heráclito: La Gnosis como Comprender la Realidad Cambiante

La Gnosis como Elevación del Alma. "La Gnosis es la elevación del alma hacia el reino de lo divino. Es un retorno a nuestra esencia espiritual, una unión con el Uno supremo que trasciende las limitaciones del mundo material. Es la búsqueda de una conexión mas profunda y una unión con la fuente de toda existencia.

 Muchas muchas personas han existido y existen que se han definido como gnósticas y se definen como tal si asimilamos la palabra gnosis a conocimiento y sabiduría.

 El conocimiento desde la época de los griegos antiguos ha evolucionado Los gnósticos que he citado generalmente adoptaban una cosmovisión dualista, en la que el material del mundo es considerado imperfecto, corrupto y en manos de un dios demiurgo (creador) malévolo. En contraste hoy por la influencia de las filosofías orientales y por la física cuántica, hemos aprendido en Occidente que es eso de la no dualidad.

Muy sencillamente se describe: La naturaleza de la realidad ES sin división alguna. Es nuestra mente que divide la realidad vinariamente y cuya mejor definición es la del Yin y el Yang interactuando. Los sabios gnósticos antiguos hoy seguirían siendo gnósticos. Evolucionados…

Por otro lado. Una roca está menos cerca de la divinidad que un ser humano. Vibra mas densamente. Luego no es tan descabellado distinguir tal como lo hacían los sabios de que hablamos. Entre espíritu y materia. Posiblemente no supieran que todo es vibración y todo forma la melodía del Kosmos (con K, por los antiguos griegos.)

 Y a propósito del Kosmos. Lo escribo tal como los sabios griegos porque con esta palabra nombraban lo manifiesto material y lo metafísico. La ciencia materialista miopemente se ha quedado con lo que se puede pesar o medir. Lo metafísico no existe… y tal como decía tenemos por techo lo que debería ser una simple herramienta a nuestro servicio. La racionalidad de la mente, al servicio del SER.

Pero ni somos cuerpo, ni somos mente. Somos energía y vibración y somos parte indivisa no de un dios menor. Sino de un “Dios” mayor.


EL SENDERO GNOSTICO ES EL SENDERO DE LA GENUINA Y GENERICA SABIDURIA.
LA QUE NO TIENE TECHO QUE NOS IMPIDA VOLAR...


(Solo apuntar sucintamente aquí y ahora que el cristianismo gnóstico fue positivo porque daba pautas para una transformación a mejor de nuestra interioridad, como lo fue todo el gnosticismo.
Pero el cristianismo exotérico masacró criminalmente con ayuda del poder romano, todo atisbo de esoterismo libre, que no necesitaba de clero. Hasta cargar cristianos contra cristianos. Unos auténticos y otros vendidos al poder político. Un desastre para Occidente. Merece ser tratado extensamente este tema. Pero desde mi prisma, el cristianismo exotérico "ortodoxo" nos aborto nuestro natural desarrollo espiritual y nos dio un opio que nos hizo estúpidos. Nos dio el cambiazo como si vulgares trileros fueren los clérigos, nos ocultó transformación y nos dio adoración huera. Nos IMPUSO un sucedáneo espiritual, que llega hasta nuestros días. Aunque afortunadamente. por poco tiempo...)  



viernes, 28 de julio de 2023

¿HAY UN DIOS?




Me parece que esta es la primera vez que copio algo en este blog. Pero personalmente creo que vale la pena. Amen que todo lo que diga Ken Wilber, es genial.

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 Ken: Sí, lo hay, pero antes tenemos que entender los tipos o dimensiones de Dios o del Espíritu. Por lo general, no todo esto se tiene en cuenta, pero es crucial.

Como todo, Dios puede ser visto desde las perspectivas de primera, segunda y tercera persona. Para aquellos que no están al tanto de su gramática, la primera persona es la persona que está hablando; así que ahora mismo yo soy la primera persona. La segunda persona es la persona a la que se le habla; así que ahora mismo tú eres la segunda persona. Cuando tú empieces a hablarme, estarás en primera persona y yo en segunda persona. Y luego, la tercera persona es la persona o cosa de la que se habla.

Estas resultan ser perspectivas fundamentales que no son solo gramaticales, sino que en realidad son inherentes a la naturaleza misma del universo. Y hay diferentes metodologías y epistemologías y toda clase de diferentes tipos de prácticas que se han desarrollado  alrededor de estas perspectivas. Y lo que es más notable es lo importante que resultan ser las tres en literalmente cualquier cosa que estés considerando, ya sea medicina, arte, política, educación o, en este caso, Dios, la espiritualidad, el Espíritu. Entonces, la cuestión es que Dios, el Espíritu, puede ser visto a través de estas tres perspectivas. Y daré un ejemplo rápido en cada caso.

Dios en tercera persona es Dios en sus formas objetivas: la gran Red de la Vida, o Dios como todo el universo manifiesto, o Gaia, o el gran sistema del universo total. Y podemos estar contemplando el Gran Cañón, o acostados contemplando la gran noche estrellada, o caminando por el bosque, y nos asombramos de la maravilla de una creatividad verdaderamente milagrosa. Y eso es el Espíritu visto en términos objetivos.

Pero luego está el Espíritu en segunda persona. Es Dios como un gran Otro, o Dios como un gran Tú, por ejemplo los hermosos escritos de Martin Buber sobre la relación Yo-Tú como lo fundamental en la divinidad. Y todo lo que hace esta relación en segunda persona es recordarnos que Dios es una inteligencia viva, inteligente, vibrante y creativa. Y podemos estar en relación directa con esa realidad. Y esa es la importancia del Espíritu en segunda persona, de un “Tú” vivo, vibrante e inteligente.

Luego está el Espíritu en primera persona. Y aquí, simplemente imagina que la inteligencia que creó todo, desde las estrellas hasta el Gran Cañón, es tu propio Ser más profundo. Ese es el Espíritu en primera persona.

Los místicos son unánimes: los seres humanos tienen al menos dos yoes. Hay un ego pequeño, finito, encapsulado en la piel, y un Yo Verdadero infinito, eterno, siempre presente e interminable que es uno con el Espíritu mismo, lo que los Sufís llaman la Identidad Suprema. Los seres humanos estamos atrapados en un caso de identidad equivocada: confundimos el yo pequeño, finito y separado con nuestro Yo Verdadero. Y una vez que ocurre esa confusión, nos quedamos atrapados con un yo parcial, fragmentado, roto, contraído, separado y que sufre. Despertar a nuestro Verdadero Ser -conocido como iluminación, despertar, metanoia, liberación, libertad- es despertar al Espíritu en nosotros, como uno y el mismo Espíritu o consciencia pura en todos nosotros.

Como dijo Erwin Schrödinger, cofundador de la mecánica cuántica: «La consciencia es un singular, cuyo plural se desconoce». Entonces, todos compartimos este mismo Yo espiritual verdadero, por lo que despertar a él trae un sentido profundo de pura unidad con toda la creación: una plenitud, una integridad, una unidad, una totalidad.

Puedes experimentar este yo verdadero simplemente dándote cuenta de que cuando eres consciente de ti mismo en realidad hay dos yoes: uno es el que es observado como un objeto (soy así de alto; peso tantos kilos; tengo este trabajo; estoy en esta relación, y así sucesivamente), y luego está el yo observador, el Testigo puro que, como el veedor, no puede verse a sí mismo. Entonces, todo lo que notará cuando busque al Yo observador es una sensación de liberación de todos los objetos, incluido el pequeño yo egoico objetivo: una sensación de libertad y liberación, no nacida e inmortal, no hecha y no creada. Es un sentido de YO SOY, sin ninguna otra característica, simplemente puro YO SOY, como en «antes de que Abraham fuera, YO SOY».

Es una sensación de presencia atemporal, un infinito aespacial, una gran apertura en la que todo surge, momento a momento. Y este es tu Verdadero Yo. Nunca entra en la corriente del tiempo y, por lo tanto, está siempre presente. Un Ahora atemporal, que abarca todo el tiempo y todo el espacio. Un espacio aespacial, en el que surge todo el universo. Y este Ser puro es uno con todo lo que ve. Entonces, descansando en el Testigo, ya no ves la montaña, eres la montaña. Ya no sientes la Tierra, eres la Tierra. Ya no observas el sol, eres el sol.

Este es tu verdadero yo divino, radical, puro y último, antes de que lo confundieras con un pequeño yo egoico que ni siquiera es un verdadero yo o sujeto, porque puedes verlo como un objeto. Librarse de este caso de identidad equivocada es la iluminación, el  despertar, o la auto-liberación. Tú nunca serás el mismo.

Las tres dimensiones del Espíritu son reales. Son probadas mediante la experiencia y la realización espiritual directa e inmediata. No es algo que se adquiere por mera creencia o fe, sino a través de una actualización personal directa, inmediata.
Este conocimiento es casi tan antiguo como los propios seres humanos y se ha transmitido durante miles de años. Y la conclusión es siempre la misma: Dios existe, y tú eres eso.

Ken Wilber

domingo, 22 de enero de 2017

¿Quién soy yo para juzgar?.



http://iviva.org/un-libro-que-debia-ser-escrito/#comment-203

(Traigo aqui un comentario al articulo del enlace)



¿Quién soy yo para juzgar?.


Esto queda muy bien decirlo. Pero a la hora de hacerlo bueno. La cosa se complica. El pobre Papa Francisco, bien intencionado, se encuentra que al más mínimo amago de insuflar amor a la institución que preside, le forman un cisco.

Si no es licito moralmente juzgar. Toda la moral católica basada en que es pecado y que no. Simplemente sobra.

Dios le habla al hombre en su corazón. Y con su corazón el hombre le habla a Dios. Y sobran intermediarios. La espiritualidad está eminentemente basada en la libertad y el libre albedrio. Nadie. Ni clérigo ni laico, tiene autoridad alguna para salvar o condenar a nadie, en el terreno del espíritu.

Es absurdo que un divorciado y vuelto a casar, por ejemplo. Se condene y viva en pecado, o se salve. En virtud de una votación de Srs. que se arrogan el derecho de votar sobre su vida.

El espíritu en su libertad. Está fuera del vetusto edificio religioso católico.

Si alguien quiere guiarse por las parábolas egipcias de los evangelios. Que salga fuera de los templos. Y que acampe en la naturaleza. Porque lo que encuentre en los templos, es.

“Chatarra moral y vieja impedimenta teológica”.

Templos igual a Iglesia Católica. Cuando un edificio amenaza ruina. Lo propio es derruirlo todo y construir de nuevo. Pero, en este caso que nos ocupa, si derruimos, nos encontramos que no necesitamos reconstruir. Porque como bien sabían los auténticos primeros cristianos. Los gnósticos cristianos. La relación con el Padre Sol a través del mito solar Jesucristo. Era directa e individual, sin necesidad de intermediarios que se encaramasen a los hombros de los fieles, para medrar a su costa, y para amargarles la vida con su moral estúpida y obtusa.

La Iglesia Católica, y el cristianismo todo. Lo tiene “crudo”. Para otros tiempos ha servido como control del pueblo. Como el pueblo ha roto la barrera de control. Pues ya no vale para nada. Sigue como un cadáver al que por inercia aun le crece la barba….  

lunes, 9 de noviembre de 2015

El Sol. Y la salud integral



El sol nos da la vida. Vaya perogrullada…

Pero. ¿Lo tenemos suficientemente presente?. Se nos está enseñando a temerle al Sol. Y el Sol puede ser peligroso . Como puede ser peligroso conducir un auto sin ajustarte a las normas y limitaciones inherentes. Y todo en el mundo, en la vida. Tiene sus peligros.
En el invierno, hay menos horas de Sol. Y la naturaleza se apaga por meses. Vuelve el Sol, y vuelve la vida.
Cuando no recibimos suficientemente Sol, sencillamente enfermamos en el conjunto cuerpo-espíritu. Nos apocamos como se apoca la naturaleza.
Menos Sol= enfermedad. Entonces: mas Sol igual ¿a qué?. A mas salud integral…
Durante décadas he sido un practicante Zen de la secta Soto. Ahora además “he descubierto al Sol”. Digo además, no digo “-pero- he descubierto al Sol”. Porque el Zen es una vía hacia El Gran Misterio, que considero es la mía, de las muchas muchas que hay. Ya veremos cómo convino la meditación Zen, con el Surya Yoga. Aunque es de lógica que siempre debemos abrazar lo más efectivo espiritualmente hablando. Si procediera abandonaría mucho del Zen, y me quedaría con su estética toda. En definitiva las vías o métodos, no son más que “barcas para pasarnos a la otra orilla”.
El Gran Misterio, está más allá del Sol, pero este Sol, es la forma que adopta la máxima expresión de la divinidad, alojada en una forma física.
Cuando alcanzamos un cierto nivel de vibración, todo lo del mundo nos habla de la divinidad, y el Sol más.
escritores y filósofos como Shakespeare y Descartes, que no sólo percibieron la importancia de la luz como fenómeno físico, sino también su relación con la esencia humana. Descubrieron que los ojos, portadores de la luz para el cuerpo, la mente y el espíritu, constituían una vía de acceso para llegar a la integración del ser con su esencia, con el medio externo, con el universo y con Dios.

El doctor Dinshah Ghadiali (1873-1966), físico, químico y matemático descubrió que cuando un elemento es expuesto a la luz blanca, absorbe la frecuencia correspondiente a su banda espectral y emite luz en esa misma frecuencia. Tal es el caso del hierro en la fotosíntesis, en que absorbe de la luz blanca la banda espectral correspondiente al color verde y emite esa misma banda de frecuencia, proporcionando el color verde a los vegetales.
Llegó a la conclusión de que estando el cuerpo humano constituido de muchos elementos químicos, también él debe absorber luz de una determinada frecuencia y emitirla al exterior, a través del campo electromagnético que envuelve el cuerpo, al que los antiguos denominaron aura.
Pues bien. La luz blanca es la luz del Sol. Los doctores que investigan sobre la terapia de la luz, son los que saben. Pero, lo cierto es que mirar al Sol en determinadas condiciones se sabe desde la antigüedad es benéficioso para el cuerpo-espíritu. Y se puede deducir que si recibimos la luz blanca del Sol, recibimos sus siete colores, todas las frecuencias de esa luz. Luego simplemente con mirar al Sol, tal como preconiza el Sungazing de Hira Ratan Manek recibimos seguro, el color que necesitamos para nuestra salud, según la cromoterapia. La frecuencia del color que no necesitemos, sirve para fortalecer el aura.
Quiero testificar, que mirar al Sol con la orientación que nos da  Hira Ratan Manek, yo lo he practicado al completo, y que no he tenido síntoma negativo alguno, ni en la vista ni en el cuerpo todo. Llegue a estar mirando 45 minutos al Sol del atardecer, siempre dentro de la última hora de Sol. ¿Beneficios?. No puedo precisar, solo deciros que estoy sano.

Mirando al Sol. Recibimos información del kosmos. Y la ley del kosmos, es la ley del amor...