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domingo, 22 de enero de 2017

¿Quién soy yo para juzgar?.



http://iviva.org/un-libro-que-debia-ser-escrito/#comment-203

(Traigo aqui un comentario al articulo del enlace)



¿Quién soy yo para juzgar?.


Esto queda muy bien decirlo. Pero a la hora de hacerlo bueno. La cosa se complica. El pobre Papa Francisco, bien intencionado, se encuentra que al más mínimo amago de insuflar amor a la institución que preside, le forman un cisco.

Si no es licito moralmente juzgar. Toda la moral católica basada en que es pecado y que no. Simplemente sobra.

Dios le habla al hombre en su corazón. Y con su corazón el hombre le habla a Dios. Y sobran intermediarios. La espiritualidad está eminentemente basada en la libertad y el libre albedrio. Nadie. Ni clérigo ni laico, tiene autoridad alguna para salvar o condenar a nadie, en el terreno del espíritu.

Es absurdo que un divorciado y vuelto a casar, por ejemplo. Se condene y viva en pecado, o se salve. En virtud de una votación de Srs. que se arrogan el derecho de votar sobre su vida.

El espíritu en su libertad. Está fuera del vetusto edificio religioso católico.

Si alguien quiere guiarse por las parábolas egipcias de los evangelios. Que salga fuera de los templos. Y que acampe en la naturaleza. Porque lo que encuentre en los templos, es.

“Chatarra moral y vieja impedimenta teológica”.

Templos igual a Iglesia Católica. Cuando un edificio amenaza ruina. Lo propio es derruirlo todo y construir de nuevo. Pero, en este caso que nos ocupa, si derruimos, nos encontramos que no necesitamos reconstruir. Porque como bien sabían los auténticos primeros cristianos. Los gnósticos cristianos. La relación con el Padre Sol a través del mito solar Jesucristo. Era directa e individual, sin necesidad de intermediarios que se encaramasen a los hombros de los fieles, para medrar a su costa, y para amargarles la vida con su moral estúpida y obtusa.

La Iglesia Católica, y el cristianismo todo. Lo tiene “crudo”. Para otros tiempos ha servido como control del pueblo. Como el pueblo ha roto la barrera de control. Pues ya no vale para nada. Sigue como un cadáver al que por inercia aun le crece la barba….