Psicológicamente
hablando, la mente lineal. La que va del pasado al futuro, sin apenas detenerse
en el presente y ve la historia humana igualmente, como una línea continua que
va del pasado al futuro, en función del tiempo. Es la punta del iceberg de un
enorme subconsciente, que es el que en realidad nos marca nuestro
comportamiento.
Según la física
cuántica, la parte más ínfima del átomo, aparece o desaparece según haya un
observador de esta ínfima parte de la materia o no. Todo es mente, decía el mítico
Hermes Trismegisto. Luego según el principio cuantico. El Universo es creación
de una mente. Y como nosotros tenemos una mente, podemos “materializar partículas”.
Es decir, podemos materializar lo que pensamos y anhelamos.
El
inconveniente radica en el subconsciente, que tiene una programación fruto de
muchas cosas, está el inconsciente colectivo, el que arrastramos de nuestros
ancestros, y finalmente el personal. Si nuestro subconsciente estuviese
alineado con las leyes de la Verdad Absoluta, podríamos materializar fácilmente
nuestros deseos. O lo que es igual. Si no arrastráramos Karma. Hay muchas técnicas
para depurar nuestro archivo karmico. Una de ellas es el Hoponopono, que va directo
a poner el dedo en la llaga. Y utilicemos la técnica psicológica-espiritual que
sea. Lo más efectivo es alcanzar el despertar o Satori o Nirvana.
Y ¿Por qué digo
todo esto que digo?. Porque quiero decir que mientras no purguemos nuestro subconsciente,
en toda su extensión. Seguiremos con el sinfín de conflictos entre nosotros, trágicos
y menos trágicos. A la mierda podríamos enviar: leyes, normas morales, y las funciones de policías,
jueces, cárceles, médicos, hospitales, soldados, ejércitos y un largo etc.. Si moráramos en la pura
Vedad…. Si no arrastráramos Karma….
El amplio
subconsciente, nos hace vivir en una agridulce realidad que no podemos controlar,
porque las órdenes para desenvolvernos en la vida, son “subliminales”. Si
queremos erradicar de raíz el sufrimiento en el mundo. Al menos sabemos cómo
hacerlo. Purgando aceleradamente el Karma personal y colectivo. Y sabemos que
hay tecnologías psicofísicas que eso lo logran.
Si moráramos
en la Verdad Absoluta, más allá de la dualidad, sabríamos que todos somos Uno
con el Uno. Que individualmente somos pequeños fractales de la Mente que nos
crea. Y viviríamos felices en la Tierra medrando y sin pensar neciamente en
misiones salvadoras y mesiánicas. Cada uno se crea su realidad, pero según lo
que tiene en su subconsciente….
¿Quiere
vivir feliz al menos tu?. Hoponopono. Borra tus memorias, donde radica tu programación. Y esto
por ejemplo, que hay más que tratar del tema.
¿Una receta mesiánica?.
Enseñar el despertar de la consciencia a la humanidad. Lo demás va rodado….
Desde la
mente lineal, estaremos inútilmente intentando redimir desde la superficie del
iceberg a la humanidad sufriente. Cada vez veo más nítidamente la realidad
aparente que crea la mente lineal, como un trágico teatro. El juego del Lilha de Brahmán, que hasta que aprendamos no
será un juego lúdico.
Al nivel que puedo yo. “Vull dir la meva” (quiero decir la mía). Para variar, dejare en paz al cristianismo esta vez, en lo que pueda. El tema es el Islam.
El Islam, una de las tres religiones del libro, es lo que se dice una religión traslativa, como las otras tres. Traslativa como muletas desde el nacimiento a la muerte.
Las tres religiones tienen su parte exotérica traslativa y su parte esotérica transformativa. En el Islam tienen el sufismo, en el judaísmo la Kabbalah y en el cristianismo la cosa queda muy difusa, tuvo su parte esotérica nítidamente perfilada con el cristianismo gnóstico, ahora podríamos decir que tiene la oración contemplativa, pero “importa” de otras tradiciones como el budismo o el hinduismo, un esoterismo transformativo, del que es deficitario este cristianismo.
En el mundo cristiano, “se les puso las peras a cuarto” al cristianismo con la eclosión de la racionalidad cuando el Renacimiento, la Ilustración y el modernismo. Algo de lo que aún no se ha recuperado, dijera lo que dijera Benedicto XVI. Antes de la Ilustración, el cristianismo copaba burdamente todas las esferas de la realidad. En el mundo islámico no se ha dado eso de la Ilustración. El cristianismo renqueando y protestando, mal que bien se ha tenido que adaptar, a lo que la sociedad le ha impuesto. Pero el drama del Islam exotérico traslativo, es que en el mundo de hoy ya no le sirven los esquemas dogmaticos medievales. Igual podríamos decir del judaísmo. Pero ni que se transformen procede. Lo que les espera a las tres religiones es un rápido languidecer. Son de otro tiempo. Estamos ahora implementando socialmente lo que la física cuántica descubrió hace un siglo. Pero ahora sí, ahora sabemos científicamente que ser materialista es estúpido. Si alguien lo duda. Que busque en la Red, la información que hay del Método de Kam Yuen, el Método Yuen. Hasta yo mismo practicante del transformativo Zen, tengo que ponerme al día, con lo que podríamos definir como el Zen cuántico de Yuen.
Este Zen cuántico. Les da “sopas con honda” al Zen que conocemos. Y el Zen que conocemos le da “sopas con honda” a las tres religiones del Libro. La espiritualidad del siglo XXI es cuántica. ¿Dialogo entre el cristianismo y el Islam.? Vale. Pero es como si dos “yayos” sentados en un banco del parque se enzarzan en un dialogo o discusión religiosa, mientras la realidad les pasa por encima. Lo que no muere ni morirá es la espiritualidad.
Algo bueno de las tres religiones citadas, es el que propugnen, el abandonarse a la voluntad de Dios. Y la oración devocional, que podriamos asimilarla al “Yoga devocional”.