martes, 27 de octubre de 2015

Siempre ha habido. “ Talibanes”



                        
 Hace más de cien años Helena Blavatsky emprendía un ataque frontal contra el dogmatismo religioso cristiano de su época en Isis sin Velo. En dicha obra Blavatsky había presentado reveladoras nociones como las siguientes:

1 - El sistema ritual y simbólico del cristianismo había sido copiado directamente de los Misterios de civilizaciones más antiguas, como la egipcia.
2 - Muchos evangelios habían sido destruidos o adulterados.

"En su vehemente deseo de dilatar los dominios de la fe ciega, los primeros teólogos cristianos ocultaron tanto como les fue posible las fuentes de su ciencia, y al efecto se dice que entregaron a las llamas cuantos tratados de cábala, magia y ocultismo hallaban a mano, creyendo equivocadamente que con los últimos gnósticos habían desaparecido los manuscritos más peligrosos de esta índole; pero algún día se echará de ver el error, y de "extraordinaria y casi milagrosa manera" aparecerán otros importantes documentos auténticos." (Isis sin Velo, Vol. III, 31).

 Helena Blavatsky o Madam Blavatsky, teósofa rusa, murió en 1891. Y hete aquí que en   diciembre de 1945 un campesino árabe hacía un asombroso hallazgo histórico en el alto Egipto, cerca de la aldea de Nag Hammadi. Se trataba de una vasija de casi un metro de alto que contenía trece libros de papiro forrado en cuero de los primeros siglos de nuestra Era.
Los manuscritos encontrados son 52 textos-evangelios, la mayoría de ellos no conocidos anteriormente, de diversas sectas gnóstico-cristianas que presentan una visión doctrinaria cristiana muy diferente a la ortodoxia representada en el Credo de los Apóstoles.
Los 52 textos incluyen evangelios cristianos desconocidos anteriormente. Además del Evangelio de Tomás y el Evangelio de Felipe, encontramos el Evangelio de la Verdad y el Evangelio a los Egipcios, que se autoidentifica como "El (libro sagrado) del Gran (Espíritu) Invisible". Otro grupo de textos consiste en escritos atribuidos a los seguidores de Jesús, como el Libro Secreto de Juan el Apocalipsis de Pablo, la carta de Pedro a Felipe y el Apocalipsis de Pedro.
Lo que el campesino Muhammad Ali había encontrado en Nag Hammadi pronto quedó en claro que eran traducciones coptas realizadas hace unos 1.500 años de textos más antiguos. Los originales habían sido escritos en griego, la lengua del Nuevo Testamento.
Los gnósticos cristianos:
Según Elaine pagels, investigadora de las religiones, aquellos que escribieron los textos "gnósticos" no se consideraban de ninguna manera "herejes". La mayoría de los escritos utilizan terminología cristiana, sin lugar a dudas relacionada con una herencia judía. Algunos ofrecen tradiciones secretas acerca de Jesús, escondidas de "los muchos,"  es decir, del pueblo,(Los secretos eran revelados a los iniciados).  que constituyen lo que, en el segundo siglo, llegó a ser conocido como "Iglesia Católica”. Hoy llamamos gnósticos a estos cristianos, de la palabra griega "gnosis", traducida usualmente como "conocimiento".
Pero la gnosis no es fundamentalmente un conocimiento racional. El lenguaje griego distingue entre el conocimiento científico o reflexivo ("él conoce matemáticas") y el conocimiento a través de la observación o experiencia ("él me conozco a mí"); éste último es gnosis. Podríamos traducir este término como "conocimiento en profundidad", tal cual es utilizado por los gnósticos, pues gnosis es el proceso intuitivo de conocerse a sí mismo. Y conocerse a sí mismo es, según los gnósticos, conocer la naturaleza y el destino humano. De acuerdo al gnóstico Teodoto, que vivió en Asia Menor (140-160 d.C.), gnóstico es aquel que ha llegado a comprender.

Diferencia entre las doctrinas gnósticas, y la ortodoxia cristiana, impuesta inicialmente de manera “taliban”.

Los judios y cristianos ortodoxos insisten en que una sima separa a la humanidad de su Creador. Dios es totalmente otro. Pero algunos de los gnósticos que escribieron otros evangelios diferentes a los canonicos, contradicen esta noción: el conocimiento de sí mismo es el conocimiento de Dios; el ser individual y lo divino son idénticos.
El Jesús de estos textos habla de ilusión e iluminación, no de pecado  y arrepentimiento, como el del Nuevo Testamento. En vez de venir a salvarnos del pecado, viene como guía que abre el paso a una comprensión espiritual.
Los primeros mitos, la primera iconografía, fue cristiana gnóstica. Lo que prevaleció a fuerza de imponerlo violentamente, fue elaborado en contra del cristianismo gnóstico. Fue una modificación hereje de lo primigenio. Lo que ocurre es que se impuso, y creó la “ortodoxia”.
Osiris, Dioniso, Adonis, Atis, Mitra, etc. etc. etc. Muchos dioses solares podemos contar. Nacidos un 25 de diciembre, con muchas y asombrosas similitudes entre ellos.
Pues bien: Los cristianos gnósticos veían la figura de Jesucristo, del mismo modo que los seguidores paganos veían a sus mitos. La historicidad de un hombre de nombre Jesús, es quizá el mayor “embolao”, la mayor mentira, de la historia.
Solo tratar el tema someramente, porque da tanto de sí, que hay para escribir libros y libros, como de hecho se produce.
Ahondando en el gnosticismo cristiano, descubrimos los cimientos del cristianismo todo, y descubrimos lo que pudo ser y lo que fue.
 Con el gnosticismo cristiano, Europa primeramente, y después el mundo todo, hubiese tenido una poderosa herramienta de transformación para trascender el ego. Con el cristianismo “taliban”, no tenemos más que la devoción, que ya es algo sí. Pero el “pontífice” cristiano, el romano Constantino, para muchos, el primer papa. Impuso, junto con el clero literalista, que nos quedásemos solo con la “cascara” devocional y absurdamente mágica del Jesús histórico. De la parte esotérica del cristianismo naciente. Nada…
Qué cosa más estúpida, que entre los muchos evangelios con que se podía contar en el siglo tercero y cuarto, se eligen cuatro y se estudia lo que dice “milímetro a milímetro” porque “contiene la palabra de Dios”. Vale, la contiene. Pero otros muchos son igual o más auténticos que los e. canónicos, y se les “ningunea”. La Iglesia que “tiene la verdad”, despectivamente y con altivez los denomina. Apócrifos, o peor, heréticos.
Evangelio apócrifo, quiere decir: “Sin inspiración divina”. Pero los evangelios de Nag Hammadi, opino que están más centrados en la espiritualidad que nos interesa, la que nos transforma, que los canónicos. Pero…, “No nos cuentan la verdad de nuestro señor Jesucristo…”.

Yo digo que SI, y con mayor nitidez.


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