Las dos máquinas
de vapor arrastran el tren a toda velocidad. Lleva en el frontis de la primera,
dos banderas rojas ondeando al viento. Los campesinos saludan con el puño en alto a su raudo paso. Era el
tren blindado del camarada Trotsky. Llevando por toda la vasta Rusia el cemento
vertebrador de las lecciones de la revolución rusa de Octubre, a todos los
frentes.
El tren
blindado era tan pesado, que necesitaba dos locomotoras. Pero marchaba como un
tiro.
Esta
secuencia del tren de Trotsky, sabéis muchos, la saco de la película “Doctor Zhivago”.
Lo que cuento aquí, del tren revolucionario, marchando como un tiro, se lo
conté en su momento a mi querido padre. Un “rojo” “camuflado” en la tenebrosa
España de Franco en que nos tocaba vivir. Milagroso superviviente del baño de
sangre de la guerra española, y de la venganza de los vencedores. Por cierto
que era ferroviario. Se lo conté, y marcho aparte, para llorar emocionado.
Que se ha hecho, de aquel ardor
revolucionario, que absorbía a obreros y no obreros como la tromba de un ciclón.
Se decía, “la revolución devora a sus hijos”. Y si…, era seguir una pasión, que
muchas veces nos conducía a la destrucción de la vida personal, sino a la
tortura o la muerte. Por el bien común, pero entendido, no podía ser de otro
modo, de forma limitada, vista desde un
paradigma. De los muchos posibles. Y como todo lo que no se ajusta a la realidad
ultima y absoluta, pues sencillamente fenece. De no haber estado errados los
revolucionarios, yo incluido. Algo quedaría, más que cenizas. Como resulta inevitable. El Bien se entrevero con el Mal. las locomotoras perdieron la presión de vapor.....
No se ajustaba, porque por muy
bien intencionados que fueran los bolcheviques, o los revolucionarios cubanos,
por ejemplo. Era “más de lo mismo”. Era el “bien” relativo…, contra el “mal” relativo
también. Algo viejo como el mundo. Origen de que la historia humana rezume
sangre sufrimiento y dolor a borbotones.
Los psicólogos, nos hablan de integrar
la “sombra”. Y los místicos nos hablan de integrar en un nivel superior de
consciencia la dualidad toda, y el Bien y el Mal, es una dualidad.
Ergo, si integrando nuestra
sombra psicológica, lo que no nos gusta de nosotros. Nos enriquecemos en
humanidad, y si integrando en un nivel superior de consciencia, la dualidad
Bien y Mal, podemos individualmente alcanzar la felicidad suprema que nos es
dada alcanzar a los de nuestra especie, por el Gran Misterio.
¿Cómo no. Cogemos un imaginario pantógrafo?,
y estos principios universales en toda la científica psicología y espiritualidad
global, validos para el individuo, no los extrapolamos al tejido social, a lo
colectivo cultural.
Entonces ya no es imponer nada
contra el “Mal”, relativo siempre. Es tenderle la mano al “Mal”, para establecer la armonía. De imponer,
nada.
Ese es el camino. Y no otro. Para
establecer la “sociedad comunista”. Yo digo, la Arcadia feliz.
Nunca dualísticamente acabaremos
con el Mal, combatiendolo. Solo desaparecerá la oscuridad, cuando la ilumine la Luz. “Mansos
como palomas, y astutos como serpientes”.
Economicisticamente hablando es más
rentable, ganarte al enemigo que matarlo. Todos somos chispas de la misma
luminosa Luz. Si nos matamos es por nuestra ignorancia primitiva y poco
evolucionada. En principio un hombre es un bien para la Tierra. Matar enemigos,
es como talar el bosque. El enemigo, vale más vivo que muerto.
Si no hacemos separación contra
el enemigo. Entonces aprenderemos a padecer su ignorancia, con vistas a que
ganemos los dos, este enemigo y nosotros. No “gana-pierde” sino “gana-gana”. No
lucha, sino colaboración.
“Mansos como palomas. Y astutos
como serpientes”.
Haríamos con lo que digo:
“La Revolución de la Serpiente”. Hecha. “Sin pisar ni la flor ni la
zarza”.
Deslizándonos en medio de las
dificultades, mansamente, pero con estrategia. Ganando al ignorante, pero no en
el campo de batalla, sino ganándole en sabiduría. Al final en todos todos los
que estamos hechos de barro, encontramos oro. Ese es el reto. Encontrar el oro,
en el corazón del “enemigo”.
La pasión es consustancial a la
vida humana. En la no-dualidad, podemos encontrar pasión también, cómo no?. La vida
no solo se vive con serenidad, hace falta la pasión. Una pasión atractiva que
nos empuje a abrazarla, como se abraza a una mujer, y nos haga sentir vivos.
¿Qué tenemos hoy?. Una charca
inmunda, donde chapoteamos todos, jóvenes y viejos. Agua estancada y pútrida.
Feliz quien es de los pocos, que tiene asidero de pasión, para vivir.
La juventud necesita una base de
Verdad creíble, desde donde volcar su inherente brío. Necesita de retos creíbles,
valores creíbles. Filosofía creíble porque apasiona. Todos necesitamos
descubrir de nuevo, las coordenadas de la vida. Vivimos en una falsedad que nos
degenera. Vivimos en las raíces, en la oscuridad, buscando hacia abajo el
alimento del alma. Cuando, si fuésemos sabios. Subiríamos a la Luz del Sol y el
aire que nos vivifican y alimentan esta alma.
Solo diré ya para concluir. Que
el Sol nos da la vida, objetivamente hablando. Y bien utilizado, nos puede sanar, (no meramente curar....) integralmente. Pero es que sanando nuestro
objetivo cuerpo, se sana nuestra subjetiva alma y nuestro subjetivo espíritu. "Men sana in corpore sano".
Investigad que es el “Sun-Gazing”. Vale para todo Dios. Tanto para el
materialista, como para el espiritual. Y nos sana: física, mental,
emocional y espiritualmente.
No todo es teorizar en el “papel”.
Hay que dar las orientaciones prácticas, que cada cual considere validas. Si todos practicásemos el gratuito Sun
Gazing. Seguro que si entonces otearíamos en el horizonte, la Arcadia feliz. Y hay,
mil métodos validos mas, para transformarnos a mejor nosotros individualmente,
con lo que transformaríamos la gran red social.
Seriamos entonces seres que abandonaríamos
el gris, propio del blanco y negro. Y entraríamos en el mundo policromo del
color. Porque abandonaríamos el miedo que nos condiciona según los “amos del
mundo”. Y en nuestro pecho se daría una explosión de vida y alegría, que contagiaríamos
a los más rezagados. El tiempo en que esto que digo, se dé multitudinariamente
(no masivamente… de masa…). Está cerca….
¡Wakan Tanka!. ¡Gran Misterio!. Permítenos a tus guerreros, transitar
por el camino de la Belleza.
(Cuidado con el Sun- Gazing. Quien lo quiera practicar. Que se atenga al metodo de Hira Ratan Manek. Yo lo que puedo decir es que lo he practicado mas allá de los 45 min. sin problema en la visión ninguno.)
Al nivel que puedo yo. “Vull dir la meva” (quiero decir la mía). Para variar, dejare en paz al cristianismo esta vez, en lo que pueda. El tema es el Islam.
El Islam, una de las tres religiones del libro, es lo que se dice una religión traslativa, como las otras tres. Traslativa como muletas desde el nacimiento a la muerte.
Las tres religiones tienen su parte exotérica traslativa y su parte esotérica transformativa. En el Islam tienen el sufismo, en el judaísmo la Kabbalah y en el cristianismo la cosa queda muy difusa, tuvo su parte esotérica nítidamente perfilada con el cristianismo gnóstico, ahora podríamos decir que tiene la oración contemplativa, pero “importa” de otras tradiciones como el budismo o el hinduismo, un esoterismo transformativo, del que es deficitario este cristianismo.
En el mundo cristiano, “se les puso las peras a cuarto” al cristianismo con la eclosión de la racionalidad cuando el Renacimiento, la Ilustración y el modernismo. Algo de lo que aún no se ha recuperado, dijera lo que dijera Benedicto XVI. Antes de la Ilustración, el cristianismo copaba burdamente todas las esferas de la realidad. En el mundo islámico no se ha dado eso de la Ilustración. El cristianismo renqueando y protestando, mal que bien se ha tenido que adaptar, a lo que la sociedad le ha impuesto. Pero el drama del Islam exotérico traslativo, es que en el mundo de hoy ya no le sirven los esquemas dogmaticos medievales. Igual podríamos decir del judaísmo. Pero ni que se transformen procede. Lo que les espera a las tres religiones es un rápido languidecer. Son de otro tiempo. Estamos ahora implementando socialmente lo que la física cuántica descubrió hace un siglo. Pero ahora sí, ahora sabemos científicamente que ser materialista es estúpido. Si alguien lo duda. Que busque en la Red, la información que hay del Método de Kam Yuen, el Método Yuen. Hasta yo mismo practicante del transformativo Zen, tengo que ponerme al día, con lo que podríamos definir como el Zen cuántico de Yuen.
Este Zen cuántico. Les da “sopas con honda” al Zen que conocemos. Y el Zen que conocemos le da “sopas con honda” a las tres religiones del Libro. La espiritualidad del siglo XXI es cuántica. ¿Dialogo entre el cristianismo y el Islam.? Vale. Pero es como si dos “yayos” sentados en un banco del parque se enzarzan en un dialogo o discusión religiosa, mientras la realidad les pasa por encima. Lo que no muere ni morirá es la espiritualidad.
Algo bueno de las tres religiones citadas, es el que propugnen, el abandonarse a la voluntad de Dios. Y la oración devocional, que podriamos asimilarla al “Yoga devocional”.