(Lo que escribo abajo, es al respecto del enlace de arriba.)
Magistral la presentación de A. Duato.
Al nivel que puedo yo. “Vull dir la meva”(quiero decir la mía). Para variar, dejare en paz al cristianismo esta vez, en lo que pueda. El tema es el Islam.
El Islam, una de las tres religiones del libro, es lo que se dice una religión traslativa, como las otras tres. Traslativa como muletas desde el nacimiento a la muerte.
Las tres religiones tienen su parte exotérica traslativa y su parte esotérica transformativa. En el Islam tienen el sufismo, en el judaísmo la Kabbalah y en el cristianismo la cosa queda muy difusa, tuvo su parte esotérica
nítidamente perfilada con el cristianismo gnóstico, ahora podríamos
decir que tiene la oración contemplativa, pero “importa” de otras
tradiciones como el budismo o el hinduismo, un esoterismo transformativo, del que es deficitario este cristianismo.
En el mundo cristiano, “se les puso las peras a cuarto” al cristianismo
con la eclosión de la racionalidad cuando el Renacimiento, la
Ilustración y el modernismo. Algo de lo que aún no se ha recuperado,
dijera lo que dijera Benedicto XVI. Antes de la Ilustración, el
cristianismo copaba burdamente todas las esferas de la realidad. En el
mundo islámico no se ha dado eso de la Ilustración. El cristianismo
renqueando y protestando, mal que bien se ha tenido que adaptar, a lo
que la sociedad le ha impuesto. Pero el drama del Islam exotérico traslativo,
es que en el mundo de hoy ya no le sirven los esquemas dogmaticos
medievales. Igual podríamos decir del judaísmo. Pero ni que se
transformen procede. Lo que les espera a las tres religiones es un
rápido languidecer. Son de otro tiempo. Estamos ahora implementando
socialmente lo que la física cuántica descubrió hace un siglo. Pero
ahora sí, ahora sabemos científicamente que ser materialista es
estúpido. Si alguien lo duda. Que busque en la Red, la información que
hay del Método de Kam Yuen, el Método Yuen. Hasta yo mismo practicante
del transformativo Zen, tengo que ponerme al día, con lo que podríamos
definir como el Zen cuántico de Yuen.
Este Zen cuántico. Les da “sopas con honda” al Zen que conocemos. Y el
Zen que conocemos le da “sopas con honda” a las tres religiones del
Libro. La espiritualidad del siglo XXI es cuántica.
¿Dialogo entre el cristianismo y el Islam.? Vale. Pero es como si dos
“yayos” sentados en un banco del parque se enzarzan en un dialogo o
discusión religiosa, mientras la realidad les pasa por encima. Lo que no
muere ni morirá es la espiritualidad. Algo bueno de las tres religiones citadas, es el que propugnen, el
abandonarse a la voluntad de Dios. Y la oración devocional, que
podriamos asimilarla al “Yoga devocional”.
Al nivel que puedo yo. “Vull dir la meva” (quiero decir la mía). Para variar, dejare en paz al cristianismo esta vez, en lo que pueda. El tema es el Islam.
El Islam, una de las tres religiones del libro, es lo que se dice una religión traslativa, como las otras tres. Traslativa como muletas desde el nacimiento a la muerte.
Las tres religiones tienen su parte exotérica traslativa y su parte esotérica transformativa. En el Islam tienen el sufismo, en el judaísmo la Kabbalah y en el cristianismo la cosa queda muy difusa, tuvo su parte esotérica nítidamente perfilada con el cristianismo gnóstico, ahora podríamos decir que tiene la oración contemplativa, pero “importa” de otras tradiciones como el budismo o el hinduismo, un esoterismo transformativo, del que es deficitario este cristianismo.
En el mundo cristiano, “se les puso las peras a cuarto” al cristianismo con la eclosión de la racionalidad cuando el Renacimiento, la Ilustración y el modernismo. Algo de lo que aún no se ha recuperado, dijera lo que dijera Benedicto XVI. Antes de la Ilustración, el cristianismo copaba burdamente todas las esferas de la realidad. En el mundo islámico no se ha dado eso de la Ilustración. El cristianismo renqueando y protestando, mal que bien se ha tenido que adaptar, a lo que la sociedad le ha impuesto. Pero el drama del Islam exotérico traslativo, es que en el mundo de hoy ya no le sirven los esquemas dogmaticos medievales. Igual podríamos decir del judaísmo. Pero ni que se transformen procede. Lo que les espera a las tres religiones es un rápido languidecer. Son de otro tiempo. Estamos ahora implementando socialmente lo que la física cuántica descubrió hace un siglo. Pero ahora sí, ahora sabemos científicamente que ser materialista es estúpido. Si alguien lo duda. Que busque en la Red, la información que hay del Método de Kam Yuen, el Método Yuen. Hasta yo mismo practicante del transformativo Zen, tengo que ponerme al día, con lo que podríamos definir como el Zen cuántico de Yuen.
Este Zen cuántico. Les da “sopas con honda” al Zen que conocemos. Y el Zen que conocemos le da “sopas con honda” a las tres religiones del Libro. La espiritualidad del siglo XXI es cuántica. ¿Dialogo entre el cristianismo y el Islam.? Vale. Pero es como si dos “yayos” sentados en un banco del parque se enzarzan en un dialogo o discusión religiosa, mientras la realidad les pasa por encima. Lo que no muere ni morirá es la espiritualidad.
Algo bueno de las tres religiones citadas, es el que propugnen, el abandonarse a la voluntad de Dios. Y la oración devocional, que podriamos asimilarla al “Yoga devocional”.