He aquí abajo un texto, de lo mucho que nos cuenta con su obra Ken Wilber.
"Contamos con críticas al capitalismo, el consumismo, el sexismo, el racismo, el patriarcado, los negocios impulsados por la codicia, la energía derivada de los combustibles fósiles, la economía global, la explotación del medio ambiente, el calentamiento global, el militarismo, la pobreza mundial, la brecha entre ricos y pobres, el tráfico de seres humanos, la epidemia del uso y tráfico de drogas, el hambre, la sequía, las epidemias globales, la escasez de alimentos, etcétera. Casi todas estas críticas me parecen muy adecuadas, pero hay una que, aunque nunca se mencione, probablemente sea la más importante de todas: que la cultura occidental ha perdido el acceso a las fuentes del despertar. Pues, al carecer de Verdad última que guíe, a modo de Estrella Polar, nuestras acciones globales, no sabemos muy bien hacia dónde nos dirigimos. Por ello nuestra cultura suele tirar la toalla y espera a que los avances tecnológicos resuelvan todos los problemas que nos aquejan. ¿No es ese acaso el objetivo al que apunta nuestra tecnología? Confiamos en que la tecnología solucione nuestros problemas, incluidos aquellos problemas tan difíciles que ignoramos que tenemos, pero que confiamos que los ordenadores acaben desmenuzando, identificando y resolviendo, acercándonos a un cielo trashúmanos en la tierra. ¡Aleluya!
Con ello no quiero decir que esté en desacuerdo con esas visiones, lo único que pasa es que son verdades relativas, realidades relativas y soluciones relativas. Todavía carecemos de una Verdad última, un despertar a una Realidad última que, como Fundamento sin fundamento del Ser, ancle y dé sentido a todas nuestras tareas relativas. Estamos lanzándonos de cabeza a la parte honda de la piscina y alentando a todo el mundo a hacer lo mismo en una especie de suicidio colectivo. ¡Y, para empeorar las cosas, estamos orgullosos de ello! Orgullosos de estar perdidos entre verdades relativas e insistiendo en la inexistencia de toda Verdad última."
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(Esto ya es mío.)
¿Quién en Occidente nos ha cegado la puerta de entrada donde podríamos experimentar la Verdad ultima? El cristianismo literalista huero o vacío, que no el gnóstico. El cristianismo exotérico o, extrovertido con palabras de Carl Gustav Jung , impuesto criminalmente a los espíritus elevados y libres que a lo largo de la historia han habido. Giordano Bruno fue un ejemplo paradigmático de como trataba la Iglesia a los "herejes." Demasiado dura entre nosotros este cristianismo mezquino.
Y decir que el transhumanismo es un cuchillo con dos filos. Puede ser formidable para nosotros y puede destruirnos. La raya esta en mi opinión en que nadie ose alterar la naturaleza del cuerpo y mente humanos. Naturalmente tenemos poderes en potencia que ni imaginamos, no necesitamos mas que desarrollarlos naturalmente. Para llegar a la Verdad ultima de que nos habla Wilber, necesitamos el cuerpo-mente intactos. Otra cosa es degradar el ser humano. Y me temo que los "profetas iluminados" transhumanistas están descarriados y pugnan por arrastrarnos a todos a su "paraíso" que yo denomino infierno.
Yo los pondría a conversar con el yogui contemporaneo, Sadhguru.