Fue desde
Barcelona, que hice una gira parcial en moto, por la península iberica, en solitario.
Subí en la
Alpujarra granadina con mi moto, hasta la cima de una montaña, donde habitaban
unos monjes tibetanos.
Me regalaron
una revista: “Ecos del Samsara”.
Después de
la mayor parte de mi vida. Perdido. Como la mayoría de los mortales. Veo felizmente
el mundo como un eco del Samsara. Del mundo del sufrimiento. Creo estar cerca
de poder ver el mundo desde el punto de vista del Sol. Desde el cual, no hay
sol y sombra. No hay dos, hay Uno, la Unidad de todo.
Alejamdro
Magno, Napoleon, Lenin, Mao, “Che” Guevara. Se llevarían mal con la no
dualidad. No entenderían que el mundo está bien como esta. El mundo es lo que
puede ser, siempre. A partir de ahí
que cada cual haga lo que quiera. Si quiere “salvar” el mundo, nadie se lo impide.
Pero que no mate. Y si mata. Que se atenga a las consecuencias.
Os lo dice
uno que en su juventud, fue mitad cristiano pero mitad revolucionario comunista.
A las puertas de la senectud, al final y
afortunadamente, estoy en puertas también de situar el anclaje del péndulo que
se balancea entre el bien y el mal, en el puro centro.
Si Dios es
todo, el mundo chorreante de sangre, y retorciéndose de sufrimiento y dolor, es
Dios también.
Estoy en
puertas de ver el espectáculo del juego del Lilah, el juego de Brahman, como
observador. El juego que nos lleva desde lo más denso a lo más sutil. Esa es la
mano de Dios. Con esa mano yo si colaboro. Una de las cosas que hago es
escribir en este blog, para que lea lo que escribo quien quiera leerlo.
Hay una
tierra para cada uno de nosotros. Según vibremos con el Universo, densamente o
sutilmente, tendremos terribles golpes de la vida, o maravillosas
sincronicidades.
SI. Hay
una misión todavía que acometer. Establecer
lo nuevo, porque lo viejo caerá solo.
No tiene
sentido una revolución de los pobres de la Tierra, Procede una salvación integral
de todo ser viviente. Integral, no meramente económica. En cualquier caso, y depende
de las energías de cada cual. Procede revolucionar la evolución. Hacer “La Revolución de la Serpiente” hecha “sin pisar, ni la flor, ni la zarza”.
¿Cómo se hace esta revolución?. Desde
tu interior. El exterior se acomodará a quien seas. Y piensa que no existe
interior o exterior.
Cuando comprendas esto, no hay ni
interior ni exterior. Caminaremos juntos hasta “Terranova”. La Nueva Tierra.