viernes, 21 de octubre de 2016

Entre la flor y la zarza.



Fue desde Barcelona, que hice una gira parcial en moto, por la península iberica, en solitario.
Subí en la Alpujarra granadina con mi moto, hasta la cima de una montaña, donde habitaban unos monjes tibetanos.
Me regalaron una revista: “Ecos del Samsara”.
Después de la mayor parte de mi vida. Perdido. Como la mayoría de los mortales. Veo felizmente el mundo como un eco del Samsara. Del mundo del sufrimiento. Creo estar cerca de poder ver el mundo desde el punto de vista del Sol. Desde el cual, no hay sol y sombra. No hay dos, hay Uno, la Unidad de todo.

Alejamdro Magno, Napoleon, Lenin, Mao, “Che” Guevara. Se llevarían mal con la no dualidad. No entenderían que el mundo está bien como esta. El mundo es lo que puede ser, siempre. A partir de ahí que cada cual haga lo que quiera. Si quiere “salvar” el mundo, nadie se lo impide. Pero que no mate. Y si mata. Que se atenga a las consecuencias.
Os lo dice uno que en su juventud, fue mitad cristiano pero mitad revolucionario comunista.
 A las puertas de la senectud, al final y afortunadamente, estoy en puertas también de situar el anclaje del péndulo que se balancea entre el bien y el mal, en el puro centro.
Si Dios es todo, el mundo chorreante de sangre, y retorciéndose de sufrimiento y dolor, es Dios también.
Estoy en puertas de ver el espectáculo del juego del Lilah, el juego de Brahman, como observador. El juego que nos lleva desde lo más denso a lo más sutil. Esa es la mano de Dios. Con esa mano yo si colaboro. Una de las cosas que hago es escribir en este blog, para que lea lo que escribo quien quiera leerlo.
Hay una tierra para cada uno de nosotros. Según vibremos con el Universo, densamente o sutilmente, tendremos terribles golpes de la vida, o maravillosas sincronicidades.
 SI. Hay una misión todavía que acometer. Establecer lo nuevo, porque lo viejo caerá solo.
No tiene sentido una revolución de los pobres de la Tierra, Procede una salvación integral de todo ser viviente. Integral, no meramente económica. En cualquier caso, y depende de las energías de cada cual. Procede revolucionar la evolución. Hacer “La Revolución de la Serpiente” hecha “sin pisar, ni la flor, ni la zarza”.
¿Cómo se hace esta revolución?. Desde tu interior. El exterior se acomodará a quien seas. Y piensa que no existe interior o exterior.
Cuando comprendas esto, no hay ni interior ni exterior. Caminaremos juntos hasta “Terranova”. La Nueva Tierra.




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