Hay una cosa confusamente formada,
anterior al cielo y la tierra.
¡Sin sonido, sin forma!
De nada depende y
permanece inalterada,
se le puede considerar el origen del mundo.
Yo no conozco su nombre,
La denomino tao.
(Tao te King, de Lao Tse)
El actual contemporáneo nuestro y genial yogui Sadhguru recomendaba en uno de sus muchos videos el que al disponernos a dormir repitiésemos por espacio de unos doce minutos lo siguiente. – no soy mi cuerpo- y –no soy mi mente-. Esto mientras nos dormíamos, con lo cual podríamos obtener grandes beneficios.
En la mitología china y en general, oriental, los dragones son benévolos. Representan la energía del fuego y su transformación. Así como buena suerte, fortuna y salud.
También son símbolo de poderosa fuerza y sabiduría, y con esto queda bastante dicho todo lo que representan.
Confucio, con algunos de sus discípulos visitó a Lao Tse. Conversaron y al salir, este Confucio dijo a sus discípulos. Tened cuidado con Lao Tse. Porque es el DRAGON.
Nuestra esencia está por encima de nuestro cuerpo y mente.
El difunto gran maestro Zen Taisen Deshimaru
nos decía que somos como champiñones efímeros que nacemos de la tierra. Como el
champiñón tiene características propias, nosotros también las tenemos. Estas
son nuestro cuerpo y nuestra mente. Pero no somos en esencia esas nuestras características,
nuestro origen y esencia reitero, es el Dragón. El mismo que provoca las
erupciones de los volcanes, el que mueve las galaxias al mismo tiempo que da
vida a una mariposa, o a un bebe.
Si no somos ni cuerpo ni mente entonces somos todos dragones ni tan siquiera hijos de… sino dragones directamente. Porque la energía que nos anima es la de fuerza y sabiduría, la misma que tal como digo mueve las alas de la mariposa o las galaxias.
Nos basta para trascender nuestras mezquindades con identificarnos, no con las limitaciones que nos marcan cuerpo y mente. Sino con el poder que somos realmente, el poder del Dragón. Somos dragones, de la misma esencia que este Dragón que con su poderoso rugido nos creo.
Por derecho de nacimiento simplemente ya somos dragones con características humanas.
La energía del volcán, del viento del desierto, de los
rugientes cuarenta en el mar, es la misma que la que anida en tu pecho. Si somos
capaces de vernos así, actuaremos siempre con la misma dignidad que un antiguo
Sioux o la de un monje Shaolin.
Seremos naturales como es natural el trueno. Alineados con las coordenadas del Kosmos (con K).
SEREMOS
INTIMAMENTE FELICES.
WAKAN TANKA. (Gran
Misterio) se nos revela siempre. Lo vemos cuando nos libramos de mirar solo a
la tierra y alzamos la mirada hacia el cielo.
La energía del Universo
es ilimitada. Vasta reclamar nuestra parte del modo indicado.
(El Método Integra de Ricardo Eiriz recomienda para grabarnos creencias repetir lo que deseamos grabarnos en el subconsciente, pasándonos un pequeño imán como los de nevera desde la frente hasta el final del cráneo o cogote.
Si te repites cuantas más veces mejor. Lo siguiente que te sugiero, creo que alcanzarás la mirada de Dragón. Creo… si es como digo o no. Ricardo Eiriz es quien podría arrojar luz en esto.
Y con su arrolladora energía.
Arraso con todas mis negatividades.
No soy mi cuerpo, no soy mi mente.
Soy el Dragon.