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viernes, 4 de agosto de 2023

LA MIRADA DEL DRAGON

 



Hay una cosa confusamente formada,

anterior al cielo y la tierra.
¡Sin sonido, sin forma!

De nada depende y permanece inalterada,
se le puede considerar el origen del mundo.
Yo no conozco su nombre,

La denomino tao.

 

(Tao te King, de Lao Tse)

 

El actual contemporáneo nuestro y genial yogui Sadhguru recomendaba en uno de sus muchos videos el que al disponernos  a dormir repitiésemos por espacio de unos doce minutos lo siguiente. – no soy mi cuerpo- y –no soy mi mente-. Esto mientras nos dormíamos, con lo cual podríamos obtener grandes beneficios.

 Muy bien, entonces ¿Qué somos? Muy sencillo, somos energía y el origen de esta energía que lo es todo. Como Lao Tse lo denomina puede ser el Tao o como se guste denominar.

 Se puede denominar DRAGON metafóricamente hablando.

 En la mitología china y en general, oriental, los dragones son benévolos. Representan la energía del fuego y su transformación. Así como buena suerte, fortuna y salud.

También son símbolo de poderosa fuerza y sabiduría, y con esto queda bastante dicho todo lo que representan.

Confucio, con algunos de sus discípulos visitó a Lao Tse. Conversaron y al salir, este Confucio dijo a sus discípulos. Tened cuidado con Lao Tse. Porque es el DRAGON.

 Si, todos somos hijos de un mitológico DRAGON que con su rugido comenzó la creación del Universo.

Nuestra esencia está por encima de nuestro cuerpo y mente.
El  difunto gran maestro Zen Taisen Deshimaru nos decía que somos como champiñones efímeros que nacemos de la tierra. Como el champiñón tiene características propias, nosotros también las tenemos. Estas son nuestro cuerpo y nuestra mente. Pero no somos en esencia esas nuestras características, nuestro origen y esencia reitero, es el Dragón. El mismo que provoca las erupciones de los volcanes, el que mueve las galaxias al mismo tiempo que da vida a una mariposa, o a un bebe.

Si no somos ni cuerpo ni mente entonces somos todos dragones ni tan siquiera hijos de… sino dragones directamente. Porque la energía que nos anima es la de fuerza y sabiduría, la misma que tal como digo mueve las alas de la mariposa o las galaxias.

Nos basta para trascender nuestras mezquindades con identificarnos, no con las limitaciones que nos marcan cuerpo y mente. Sino con el poder que somos realmente, el poder del Dragón. Somos dragones, de la misma esencia que este Dragón que con su poderoso rugido nos creo.

Por derecho de nacimiento simplemente ya somos dragones con características humanas.

 Si somos capaces de vernos como genuinos dragones, actuaremos en consecuencia desde la dignidad que reconocemos en nosotros y rechazaremos de plano el sentirnos miserables y actuar como miserables.

La energía del volcán, del viento del desierto, de los rugientes cuarenta en el mar, es la misma que la que anida en tu pecho. Si somos capaces de vernos así, actuaremos siempre con la misma dignidad que un antiguo Sioux o la de un monje Shaolin.
Seremos naturales como es natural el trueno. Alineados con las coordenadas del Kosmos (con K).

 Conseguir habilidades requiere entrenamiento. Para colocarnos psicológicamente un peldaño más arriba que cuerpo y mente también lo requiere, entrenamiento del espíritu, psicofísico, creo que el mejor es el de la meditación. Entonces el Dragón-  gota de agua, se podrá abrazar con el Dragón-Océano. Alcanzaremos entonces la visión del Dragón-Sol. La que no conoce la sombra, como no la conoce el Sol. Actuaremos siempre y en cada momento desde el fiel de la balanza entre la dualidad bien-mal. Y sobre todo sobre todo.

 

                    SEREMOS INTIMAMENTE FELICES.

 

WAKAN TANKA. (Gran Misterio) se nos revela siempre. Lo vemos cuando nos libramos de mirar solo a la tierra y alzamos la mirada hacia el cielo.

La energía del Universo es ilimitada. Vasta reclamar nuestra parte del modo indicado.

 

(El Método Integra de Ricardo Eiriz recomienda para grabarnos creencias repetir lo que deseamos grabarnos en el subconsciente, pasándonos un pequeño imán como los de nevera desde la frente hasta el final del cráneo o cogote.

Si te repites cuantas más veces mejor. Lo siguiente que te sugiero, creo que alcanzarás la mirada de Dragón. Creo… si es como digo o no. Ricardo Eiriz es quien podría arrojar luz en esto.

 Siento en mi pecho el rugido poderoso del Dragón.
Y con su arrolladora energía.
Arraso con todas mis negatividades.
No soy mi cuerpo, no soy mi mente.
Soy el Dragon.

 Si lo haces, recuerda pasarte simultáneamente el imán.)