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martes, 28 de julio de 2020

Seamos como los arboles.



 El árbol hunde sus raíces en el oscuro mundo del subsuelo. De ahí se nutre, de la Madre Tierra y de material de desecho.
A eso me quiero referir. Material de desecho, estiércol quizá. Veo un paralelismo con nuestra vida y lo mejor que podemos hacer con esta vida.
Arrastramos en una mochila, un cumulo de bloqueos emocionales y traumas ambos material sin haberle dado su procesamiento en su momento, sin haber resuelto determinadas situaciones que a todos se nos presentan de modo que no nos dejasen heridos.  Estiercol… porque como digo bloqueos emocionales y traumas son solo recuerdos que nos perturban el presente condicionándolo y conduciéndonos a la amargura perpetúa, no solo no ganamos nada con estos recuerdos de sufrimiento, sino que nos perjudica. El famoso “Cuerpo Dolor” del genial Eckhart Tolle.
E. Tolle propugna neutralizar este cuerpo dolor con la continua presencia de nuestra consciencia en el momento presente. Perfecto.
Además de esto os diré que hago yo, cuando me siento en zazen a meditar.
Me identifico con un robusto árbol, de las raíces de mis heridas subconscientes y conscientes, mi estiércol, me imagino que parto raudo hacia arriba como tronco del árbol imaginado, Sé que Wakan Tanka me perdona de mis errores, porque somos responsables no culpables. Tal como digo parto del estiércol de mi vida pasada y como el tronco del árbol. En mi caso trasciendo en falso mundo de la mente, porque lo que para la mente es verdad, es una verdad limitada, por lo tanto falsa. Procuro dejar atrás la mente, porque sé que más arriba de esta mente hay un mundo de armonía bondad y belleza, y además de Verdad de la buena. Sé que la mente es una herramienta a nuestro servicio, y no trascenderla nos mantiene perpetuamente en el infierno de la lucha entre el bien relativo y el mal relativo.
El árbol al llegar a la vista del Sol, saca ramas y saca hojas, y comienza la danza de la vida. Nos da oxígeno frutos y semillas.
Como el árbol moraremos en el mundo de la armonía, cuando de nuestro estiércol, nos elevemos rectilíneamente hacia el Sol transcendiendo la mente, que es enormemente útil, pero más allá de ella hay una felicidad que ni nos la podemos imaginar sin haberla experimentado. Los místicos de todos los tiempos así lo atestiguan.
Entonces SI daremos frutos y  semillas de vida. Porque habremos transformado el estiércol en algo bueno para la vida.

Por supuesto atended a que nos enseña Eckhart Tolle. Y así también sin quizá necesidad de Zazen, seremos como arboles…