El árbol hunde sus raíces en el oscuro mundo del subsuelo. De ahí se nutre,
de la Madre Tierra y de material de desecho.
A eso me quiero referir. Material de desecho, estiércol quizá. Veo un
paralelismo con nuestra vida y lo mejor que podemos hacer con esta vida.
Arrastramos en una mochila, un cumulo de bloqueos emocionales y traumas
ambos material sin haberle dado su procesamiento en su momento, sin haber
resuelto determinadas situaciones que a todos se nos presentan de modo que no
nos dejasen heridos. Estiercol… porque
como digo bloqueos emocionales y traumas son solo recuerdos que nos perturban el
presente condicionándolo y conduciéndonos a la amargura perpetúa, no solo no
ganamos nada con estos recuerdos de sufrimiento, sino que nos perjudica. El
famoso “Cuerpo Dolor” del genial Eckhart Tolle.
E. Tolle propugna neutralizar este cuerpo dolor con la continua presencia
de nuestra consciencia en el momento presente. Perfecto.
Además de esto os diré que hago yo, cuando me siento en zazen a meditar.
Me identifico con un robusto árbol, de las raíces de mis heridas subconscientes
y conscientes, mi estiércol, me imagino que parto raudo hacia arriba como
tronco del árbol imaginado, Sé que Wakan Tanka me perdona de mis errores,
porque somos responsables no culpables. Tal como digo parto del estiércol de mi
vida pasada y como el tronco del árbol. En mi caso trasciendo en falso mundo de
la mente, porque lo que para la mente es verdad, es una verdad limitada, por lo
tanto falsa. Procuro dejar atrás la mente, porque sé que más arriba de esta
mente hay un mundo de armonía bondad y belleza, y además de Verdad de la buena.
Sé que la mente es una herramienta a nuestro servicio, y no trascenderla nos
mantiene perpetuamente en el infierno de la lucha entre el bien relativo y el
mal relativo.
El árbol al llegar a la vista del Sol, saca ramas y saca hojas, y comienza
la danza de la vida. Nos da oxígeno frutos y semillas.
Como el árbol moraremos en el mundo de la armonía, cuando de nuestro estiércol,
nos elevemos rectilíneamente hacia el Sol transcendiendo la mente, que es
enormemente útil, pero más allá de ella hay una felicidad que ni nos la podemos
imaginar sin haberla experimentado. Los místicos de todos los tiempos así lo
atestiguan.
Entonces SI daremos frutos y
semillas de vida. Porque habremos transformado el estiércol en algo
bueno para la vida.
Por supuesto atended a que nos enseña Eckhart Tolle. Y así también sin quizá
necesidad de Zazen, seremos como arboles…