sábado, 30 de junio de 2018

El por qué y el cómo de la espiritualidad


                    
Lo único que puede satisfacernos de verdad, es sentir en nuestro pecho el suave calor de la divinidad operando en nosotros. Entonces no nos hacemos ni buenos ni malos. Nos hacemos amorosos y compasivos. Y no juzgamos a nadie, y derramamos amor a los buenos y a los malos. Nos hacemos como el Sol que calienta e ilumina incondicionalmente.

Perdidos como estamos en este mundo, feudo de lo material. Tenemos un aguijón clavado en nuestro corazón, en forma de insatisfacción, sentimos un vacío que nos dice que algo nos falta, que pretendemos neutralizarlo de mil y una maneras. Y como estamos perdidos en lo material, pues mil y una maneras materiales.

Dinero, sexo, droga, viajes, escaladas, submarinismo, deporte extremo, futbol, intelectualismo racionalista, sectas destructivas tipo Opus Dei, religiones que nos cierran el paso a la auténtica espiritualidad. Nos mantienen presos en la dualidad bien y mal. Y en fin como digo mil y una locuras insatisfactorias a la postre. Porque NO, no es eso, estamos extraviados. Sin ser conscientes de ello lo que realmente buscamos es a Dios sintiéndolo en nuestro pecho. Entonces estamos plenos. Lo demás podemos quizá ponerlo en nuestra vida, pero sin poner la pasión enfermiza y extraviada que ponemos en ello.

Tal como digo, muchos muchos estamos todavía extraviados en el torpe, chato  ratonil y propio de zombies, universo material. El de Newton. Porque si fuere el de la Ciencia Cuántica. Otro gallo nos cantara.

¿Por qué, tenemos ese aguijón clavado en nuestro corazón al que me refiero?. Porque somos almas habitantes de este horripilante mundo que añoran volver a casa, a la morada de Dios.
El mundo surge de una onda primordial que se genera en el vacío. Esa honda que naturalmente genera el vacío, a su vez genera sonoridad, y se crea el Verbo, y del Verbo todo lo demás. Todo es energía y vibración, y nosotros estamos en el mundo imperfectamente tosco de la tercera dimensión, anhelantes de vivir en otras dimensiones de vibración mas sutil, más próximas a La fuente donde no exista este sufrimiento que experimentamos fruto de nuestros errores. El volver a La Fuente lo tenemos grabado a fuego en nuestro ser. Seamos conscientes de ello o no.

¿Cómo volvemos a la morada de Wakan Tanka (Gran Misterio) o, la Fuente?

Un perro es un perro y no es un gato, Una manzana no es un plátano. Y un hombre no es un orangután. El hombre se diferencia del orangután, en que tiene libre albedrio. Que puede ser nuestra bendición o nuestra maldición.
Según optemos, nos podemos convertir en dioses o nos podemos destruir y cuando mordamos el polvo a causa de haber elegido el camino de la oscuridad, nos tocará remontar inexorablemente el camino de la luz, porque si no es que estaremos muertos. Luego tenemos delimitado también lo propio a nuestra naturaleza. Lo que ocurre, es que no sé porque ( o es largo de explicar) lo hemos de aprender a base de ensayo y error.
Supongamos que ya sabiamente hemos elegido el camino del retorno a Casa. Lo propio es que busquemos un “vehículo” que nos lleve rápidamente. Aquí aparecen las técnicas, tecnologías y métodos que nos transforman haciendo que nos elevemos vibracionalmente. A vibración más sutil, más cerca de Casa.
Los vehículos que personalmente elijo para mí son: el Zen y el Suria Yoga, o yoga del Sol (Sun Gazing). Aunque ya sabemos que existen miles de tecnologías y métodos.
Llevo décadas practicando el zazen del Zen. Ocurre que últimamente apareció en mi periscopio el Método Yuen del doctor Kam Yuen.


Y Kam Yuen, este maestro de nuestros días en el arte de sanar cuerpo y espíritu, nos dice que practicar zazen es muy lento para alcanzar el Satori o Nirvana. Que el ofrece algo más radicalmente rápido.
Perfecto…, me digo. Aprendo el Metodo Yuen, y revoluciono el Zen…
Pero es que también ha aparecido en mi periscopio otro método, quizá mejor. El Metodo Integra de Ricardo Eiriz. Creo que es efectivo como el método Yuen y creo que más sencillo y rápido. Y tanto el Método Yuen, como el Método Integra, los podemos practicar autónomamente. Sin maestros.


Me decanto por el Método Integra, porque más nítidamente trata con ese 95 % de nuestra mente, la mente subconsciente. La trata como una amiga, no como la terrorífica “sombra” de Carl Gustav Jung.
y nos enseña a sanar rápidamente, cuánticamente, emociones nocivas y traumas enquistados en nuestro subconsciente, amén de enseñarnos también a como programar este subconsciente hacia la excelencia. ¿Qué más podemos pedir…?
Ademas me gusta del Método Integra que parte del presente hacia el futuro, no es regresivo. Al final es lo que nos importa. El pasado ha pasado.
Una vez hecho el reset a nuestro subconsciente, y vibremos en la frecuencia idónea, es cuándo podremos pedir al Campo Cuántico, la Fuente o Gran misterio. Lo que queramos con claras posibilidades de que se nos conceda. Porque entonces el poderoso subconsciente no saboteara nuestros deseos. Por ejemplo: si para nuestro subconsciente el dinero es algo sucio, lo bueno es la pobreza y los ricos son mala gente. Seguro que este subconsciente nuestro saboteará las posibilidades que tengamos de ser ricos. Y dicho sea de paso. El universo o multiverso es el reino de la abundancia. La pobreza o escasez es un mal que padecemos. Lo normal es que todos fuéramos ricos en todo, lo demás es una limitación de la plenitud, a trascender.
¿Qué dicen hoy los cuánticos?. “Lo crees lo creas”. Y "no es ver para creer. Es creer para ver". Y digo yo lo que ya se decía. “La fe mueve montañas”.

(IMPORTANTE. Siempre que tengamos al subconsciente en línea y a nuestro favor.)

Esto lo conseguimos siguiendo el camino hacia Casa. No el camino que nos hace morder el polvo. La diferencia. O dioses o accidentados en la cuneta.
Estamos hechos para la luz, porque somos luz. Si elegimos la oscuridad, es como si nos lanzáramos por un precipicio. Nos estrellamos.

Los cabrones arcontes de este mundo y de otros, no saben del trino de pájaros en el pecho, no saben del amor. No les alcanza la vibración para poder captarlo. Nosotros podemos volar como águilas. En ellos su vuelo es gallináceo. Por ese motivo nos atacan y tratan de someternos. Es “su Satori” pero negativo, o anti Satori. Pero somos grandes. “Dioses somos” dicen que dijo un notable cristiano (quizá San Agustín). Somos más grandes que ellos en potencia. Y si despertamos, lo somos de modo efectivo. Hemos de salir de la caverna de Platón.

Pero en contra de nada. Ni de los cabrones arcontes. Siempre a favor. Eso sí. A favor de la luz. Y entonces su dentadura felina se la dejaran igual que si mordieran una barra de hierro... 

Y nosotros no habremos hecho nada. Solo amar…

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