Lo único que
puede satisfacernos de verdad, es sentir en nuestro pecho el suave calor de la
divinidad operando en nosotros. Entonces no nos hacemos ni buenos ni malos. Nos
hacemos amorosos y compasivos. Y no juzgamos a nadie, y derramamos amor a los buenos
y a los malos. Nos hacemos como el Sol que calienta e ilumina incondicionalmente.
Perdidos
como estamos en este mundo, feudo de lo material. Tenemos un aguijón clavado en
nuestro corazón, en forma de insatisfacción, sentimos un vacío que nos dice que algo nos falta, que pretendemos neutralizarlo de
mil y una maneras. Y como estamos perdidos en lo material, pues mil y una
maneras materiales.
Dinero,
sexo, droga, viajes, escaladas, submarinismo, deporte extremo, futbol,
intelectualismo racionalista, sectas destructivas tipo Opus Dei, religiones que
nos cierran el paso a la auténtica espiritualidad. Nos mantienen presos en la
dualidad bien y mal. Y en fin como digo mil y una locuras insatisfactorias a la
postre. Porque NO, no es eso,
estamos extraviados. Sin ser conscientes de ello lo que realmente buscamos es a
Dios sintiéndolo en nuestro pecho. Entonces estamos plenos. Lo demás podemos quizá
ponerlo en nuestra vida, pero sin poner la pasión enfermiza y extraviada que
ponemos en ello.
Tal como
digo, muchos muchos estamos todavía extraviados en el torpe, chato ratonil y propio de zombies, universo
material. El de Newton. Porque si fuere el de la Ciencia Cuántica. Otro gallo
nos cantara.
¿Por qué,
tenemos ese aguijón clavado en nuestro corazón al que me refiero?. Porque
somos almas habitantes de este horripilante mundo que añoran volver a casa, a
la morada de Dios.
El mundo
surge de una onda primordial que se genera en el vacío. Esa honda que naturalmente genera el vacío, a su vez
genera sonoridad, y se crea el Verbo, y del Verbo todo lo demás. Todo es energía
y vibración, y nosotros estamos en el mundo imperfectamente tosco de la tercera
dimensión, anhelantes de vivir en otras dimensiones de vibración mas sutil, más
próximas a La fuente donde no exista
este sufrimiento que experimentamos fruto de nuestros errores. El volver a La
Fuente lo tenemos grabado a fuego en nuestro ser. Seamos conscientes de ello o
no.
¿Cómo volvemos a la morada de Wakan
Tanka (Gran Misterio) o, la Fuente?
Un perro es
un perro y no es un gato, Una manzana no es un plátano. Y un hombre no es un orangután.
El hombre se diferencia del orangután, en que tiene libre albedrio. Que puede
ser nuestra bendición o nuestra maldición.
Según optemos, nos podemos convertir en dioses o nos podemos destruir y cuando mordamos el polvo a causa de haber elegido el camino de la oscuridad, nos tocará remontar inexorablemente el camino de la luz, porque si no es que estaremos muertos. Luego tenemos delimitado también lo propio a nuestra naturaleza. Lo que ocurre, es que no sé porque ( o es largo de explicar) lo hemos de aprender a base de ensayo y error.
Según optemos, nos podemos convertir en dioses o nos podemos destruir y cuando mordamos el polvo a causa de haber elegido el camino de la oscuridad, nos tocará remontar inexorablemente el camino de la luz, porque si no es que estaremos muertos. Luego tenemos delimitado también lo propio a nuestra naturaleza. Lo que ocurre, es que no sé porque ( o es largo de explicar) lo hemos de aprender a base de ensayo y error.
Supongamos
que ya sabiamente hemos elegido el camino del retorno a Casa. Lo propio es que busquemos un “vehículo” que nos lleve rápidamente.
Aquí aparecen las técnicas, tecnologías y métodos que nos transforman haciendo
que nos elevemos vibracionalmente. A vibración más sutil, más cerca de Casa.
Los vehículos
que personalmente elijo para mí son: el Zen y el Suria Yoga, o yoga del Sol (Sun
Gazing). Aunque ya sabemos que existen miles de tecnologías y métodos.
Llevo décadas
practicando el zazen del Zen. Ocurre que últimamente apareció en mi periscopio
el Método Yuen del doctor Kam Yuen.
Y Kam Yuen,
este maestro de nuestros días en el arte de sanar cuerpo y espíritu, nos dice
que practicar zazen es muy lento para alcanzar el Satori o Nirvana. Que el
ofrece algo más radicalmente rápido.
Perfecto…, me digo. Aprendo el Metodo Yuen, y revoluciono el Zen…
Perfecto…, me digo. Aprendo el Metodo Yuen, y revoluciono el Zen…
Pero es que también
ha aparecido en mi periscopio otro método, quizá mejor. El Metodo Integra de Ricardo Eiriz. Creo que es efectivo como el método Yuen y creo que más sencillo y rápido. Y tanto el Método Yuen, como
el Método Integra, los podemos practicar autónomamente. Sin maestros.
Me decanto
por el Método Integra, porque más nítidamente trata con ese 95 % de nuestra
mente, la mente subconsciente. La trata como una amiga, no como la terrorífica “sombra”
de Carl Gustav Jung.
y nos enseña a sanar rápidamente, cuánticamente, emociones nocivas y traumas enquistados en nuestro subconsciente, amén de enseñarnos también a como programar este subconsciente hacia la excelencia. ¿Qué más podemos pedir…?
Ademas me gusta del Método Integra que parte del presente hacia el futuro, no es regresivo. Al final es lo que nos importa. El pasado ha pasado.
y nos enseña a sanar rápidamente, cuánticamente, emociones nocivas y traumas enquistados en nuestro subconsciente, amén de enseñarnos también a como programar este subconsciente hacia la excelencia. ¿Qué más podemos pedir…?
Ademas me gusta del Método Integra que parte del presente hacia el futuro, no es regresivo. Al final es lo que nos importa. El pasado ha pasado.
Una vez
hecho el reset a nuestro subconsciente, y vibremos en la frecuencia idónea, es cuándo podremos pedir al Campo Cuántico,
la Fuente o Gran misterio. Lo que
queramos con claras posibilidades de que se nos conceda. Porque entonces el
poderoso subconsciente no saboteara nuestros deseos. Por ejemplo: si para
nuestro subconsciente el dinero es algo sucio, lo bueno es la pobreza y los
ricos son mala gente. Seguro que este subconsciente nuestro saboteará las
posibilidades que tengamos de ser ricos. Y dicho sea de paso. El universo o multiverso es el reino de la
abundancia. La pobreza o escasez es un mal que padecemos. Lo normal es que todos fuéramos
ricos en todo, lo demás es una limitación de la plenitud, a trascender.
¿Qué dicen
hoy los cuánticos?. “Lo crees lo creas”.
Y "no es ver para creer. Es creer para ver". Y digo yo lo que ya se decía. “La fe
mueve montañas”.
(IMPORTANTE. Siempre que tengamos al
subconsciente en línea y a nuestro favor.)
Esto lo conseguimos siguiendo el
camino hacia Casa. No el camino que nos hace morder el polvo. La diferencia. O
dioses o accidentados en la cuneta.
Estamos hechos para la luz, porque
somos luz. Si elegimos la oscuridad, es como si nos lanzáramos por un
precipicio. Nos estrellamos.
Los cabrones
arcontes de este mundo y de otros, no saben del trino de pájaros en el pecho,
no saben del amor. No les alcanza la vibración para poder captarlo. Nosotros
podemos volar como águilas. En ellos su vuelo es gallináceo. Por ese motivo nos
atacan y tratan de someternos. Es “su Satori” pero negativo, o anti Satori. Pero somos grandes. “Dioses
somos” dicen que dijo un notable cristiano (quizá San Agustín). Somos más grandes que ellos en potencia. Y si despertamos, lo somos de modo efectivo. Hemos de salir de la
caverna de Platón.
Pero en
contra de nada. Ni de los cabrones arcontes. Siempre a favor. Eso sí. A favor de la luz. Y entonces su
dentadura felina se la dejaran igual que si mordieran una barra de hierro...
Y nosotros no habremos hecho nada. Solo amar…
No hay comentarios:
Publicar un comentario