Os veo siempre, y desde siempre. Porque desde más allá del
tiempo inmemorial, que fecundo la vida. Sabéis que fecundo la Madre Tierra, que
os alimenta. Sin mi energía no sois nada. La tierra seria un lugar inhóspito
para vosotros, y muerto para toda vida. Luego yo tengo el poder absoluto sobre
vosotros, puedo dar la vida y puedo dar la muerte, soy dueño de vuestras vidas.
Vivís porque así lo quiero yo, pero desde mi imparcialidad luminosa, me congratulo
de que viváis. Sabéis que para mí no hay día ni noche, y de que pastoreo una
serie de planetas por la inmensidad del Kosmos. Muchos de vosotros no lo sabe
aún. Pero los planetas orbitan, y nunca vuelven al mismo punto, nos movemos
todos por el vasto Kosmos, girando helicoidalmente (Nassim Haramein).
Pero estáis poblando
la Tierra, centrémonos en lo que os interesa:
Mirad, tal como digo, os veo, y os veo desde arriba, en
perspectiva…, lo que para vosotros es el cono de un volcán o una pirámide egipcia,
para mí desde arriba, es todo plano. Estáis todos y todo, a la misma altura,
ofrecéis una visión plana. Yo veo la Tierra y Vida sobre la Tierra, nada más.
Vosotros habéis inventado las categorías, el bien y el mal, relativos…, habéis
inventado el pecado, sentenciando una condenación absoluta, basados en un mal
siempre relativo. Y es relativo porque no tenéis la perspectiva que tengo yo,
la perspectiva de la altura. Por más que queráis, os movéis como gusanos por la
Tierra, porque no levantáis la vista y miráis al cielo. Me veríais a mí en todo
mi esplendor de energía y podríais aprender de mí, que os ilumino a todos sin
distinción. Aprenderíais a no discriminar entre tus coetáneos al distribuir la
Luz mía que hayas conseguido atesorar. Catalogando estos hermanos tuyos, entre
amigos y enemigos, cristiano o musulmán, blanco o negro, simpático o
antipático. Todos sois hijos míos y de la Madre Tierra, si luchas contra tu
hermano, es porque a ti o a tu hermano, o a los dos, os falta de mi Luz. Esta
Luz la reparto por igual a todos, no hago distinciones. Aprende de mí a ser
generoso. Y soy generoso, porque abrazo la ley del Kosmos, un Kosmos que no os
podéis imaginar en su inmensidad y que no chirria, no hace ruido, todo es
matemático, redondo... ¿Por qué?. Porque se rige por una ley Universal. La ley del amor. En la medida en que
vosotros, que sois microcosmos, os alineáis con esta ley, sois participes por
derecho propio, de la inmensa e inconmensurable grandeza de este Kosmos, y la
vida para vosotros se os hará “redonda”. De lo contrario, sois gusanos que os
arrastráis por la Tierra, presos en diez mil conflictos, y sufriendo, perdiendo
la salud, y con miedo de abandonar la gusanera en que habéis convertido el
planeta, por el materialismo en el que estáis inmersos neciamente, y del que no
queréis o sabéis salir. Estáis muertos por el miedo. Miedo en la vida y miedo a
la muerte. Y la muerte la extendéis por el planeta. Matando la vida de la que
dependéis, como hebras de ella que sois.
Como tenéis día y noche, frio y calor, Luz y oscuridad etc.,
habéis creado la dualidad, y os debatís entre esta dualidad, sin encontrar el
punto medio. Porque os situáis siempre, en lo blanco o lo negro. Y antes morís,
que os liberáis de la parcialidad. Aprended de mí el Sol. Para mí no existe la
dualidad, y la naturaleza no es dual, todo es Uno, en la Tierra. No conozco la
sombra, la sombra y la oscuridad y las tinieblas, es de vosotros, que os movéis
por la capa de esta la Tierra, y los conos volcánicos los veis lateralmente,
así como las pirámides,. Eso que llamáis espiritualidad,
está muy acertado, es simplemente buscar mirar el mundo tal como yo lo miro, desde la altura de miras. Desde mi
perspectiva. Por eso os gustan las alturas de las montañas, y os gusta el vuelo
del águila, animal que admiráis. Nunca hay un blanco o un negro rotundo. La
realidad contiene una cantidad ingente de matices cromáticos. Por lo tanto.
Para captar la realidad sin deformar y sin reducción de esta. Es necesario que
aprendáis a trascender el blanco o negro dual. Sois capaces, está demostrado.
La captura de la realidad ultima, la hacéis intuitivamente, más allá de la
razón.
El veneno del mundo, con medida cura, sin medida mata. También,
exponeros a mis rayos vivificadores sin medida, os puede matar, hacedlo con
medida, mejor en la primera hora de Sol de vuestro día y en la última de la
tarde. En definitiva, todo es Luz, vibraciones de Luz. Exponeos a la Luz, y la
Luz –mía, del Sol- que da la vida. Os
vivificará. Y os vivificará
integralmente, cuerpo y espíritu. ¿Acaso creéis que el espíritu, se escapa de
mi efecto?. El cuerpo que tenéis es como una guitarra. Cuanto mejor afinada
está mejor suena. Recordad lo que os decían los antiguos de entre vosotros. “Mens sāna in
corpore sānō”. ¿Dónde está la raya dualista entre cuerpo y espíritu?
Los
males del mundo, se acabarían, si reaprendieseis lo que ya se sabe de mí, el
Sol, y desarrollaseis más la Helioterapia. Y sobre todo, si aprendieseis de la
parte subjetiva atribuible a mi cuerpo rebosante de Luz. Si aprendieseis de las
lecciones que os doy. Recordad: la perspectiva…, la no discriminación en el dar, según la ley
del kosmos. Y más…
Muchos
de vuestros ancestros eran más sabios que lo sois vosotros hoy, esto lo sabéis.
Pues bien, también sabéis que muchos me adoraban. No pretendo que me adoréis
hoy, pero pretendo reconocimiento de lo que os doy, y lo pretendo por vuestro
bien.
En
sabiduría humana, no destacáis, porque sois rabiosamente dualistas, pero ese
dualismo, os hace destacar en ciencia y tecnología de la materia, y en ciencias
humanas. Hoy sabéis mucho, de las causas que originaron, determinado proceder
religioso. Por ejemplo:
Los dioses solares.
Desde la
observación en el hemisferio Norte, de donde eran la mayoría de adoradores de
mi majestad y poder. Del solsticio veraniego al invernal, los días se vuelven
más cortos y fríos. Yo, el Sol parezco me muevo hacia el Sur, haciéndome cada
vez más pequeño, acortándose los días y llegando el fin de las cosechas. Con su
llegada, el solsticio invernal simboliza el proceso de la muerte. Es la
“muerte” del Sol. Fue observado, que puesto que me “muevo” hacia el Sur por
seis meses. Es en el día del 22 de diciembre, en que se me ve más bajo en el
cielo. Aquí ocurre una cosa extraña. Parece que dejo de moverme hacia el Sur. Por
tres días. Durante estos tres días de pausa, los antiguos observaban, que
residía en las vecindades de la constelación conocida como la Cruz del Sur. Después
de este tiempo, me movía un grado al Norte, esta vez llevando los días más
largos y la primavera. Por tanto se dijo. El Sol ha muerto sobre la cruz. Ha
quedado muerto por tres días, y después ha resucitado.
Esta es la razón por la que
numerosos dioses solares comparten la crucifixión, la muerte por tres días y su
resurrección.
Es el
periodo de transición después que representa que cambio de dirección, hacia el
hemisferio Norte, llevando la primavera y la salvación.
En todo
caso no celebrabais, la resurrección mía, sino hasta el equinoccio de primavera
o pascua. Esto es debido al hecho de que en el equinoccio de primavera,
oficialmente. Yo el Sol derroto las fuerzas de las tinieblas.
Los doce
discípulos, son las doce constelaciones del zodiaco.
Se dice
que más de 2000 millones, de entre vosotros, que prácticamente, adoran a Jesús.
En realidad me adoran a mí. Bajo la figura mitológica y antropomorfizada de un
hombre. Jesús. Y Jesús murió en la cruz, metafóricamente hablando. Como todos
los dioses solares.
Pero la
metáfora de un hombre idealizado que muere y resucita, encierra una esperanza
para vosotros.
Muerte y
resurrección, como en el mito de Jesús, Osiris Dioniso Mitra etc.
La vida tal
como se os presenta a cada cual es responsabilidad y consecuencia de cómo
sois y que hacéis. Y todos, en términos generales, arrastráis un fardo de
culpa. Os propongo “morir” conmigo y “resucitar” a una vida nueva.
La culpa
la arrastra el ego, en su memoria. Pero cada día es diferente, y los errores
pasados, es pasado, ceniza…. Se repara lo que se puede y lo que no se puede,
pues. Es pasado… La memoria sirve para no repetir esos errores. La experiencia,
es algo que se adquiere con el ensayo y el error. Por lo tanto. Fuera culpa.
Y. “No peques mas”. Nace a una vida nueva, conmigo.
La ley del Kosmos. Te comprende y
te perdona, porque te ama. Sabe de vuestra
naturaleza, más que vosotros mismos. Y está bien, tal como sois, con luz
limitada, que busca expandirse. Cuanto antes te expandas, antes entrara tu vida
en la gloria.
En eso
consistía lo principal de los misterios de Osiris y Dioniso. Muerte al viejo
ego, y resurrección a una vida nueva. Donde no se repitieran los patrones que
os hacen sufrir. Donde miréis figuradamente desde la altura en la que me
encuentro yo el Sol.
Os pongo
un ejemplo: en una batalla guerrera, hay dos ejércitos enfrentados. Desde mi
perspectiva, que debería ser la vuestra también. No tomo partido por ningún
bando, me entristece la muerte, en ambos bandos. Me percato de la locura, pues
los mismos que se matan, en otras circunstancias, se podrían amar. Es la
diferencia entre mirar lateralmente la realidad, e implicarse lateralmente, o
mirarla en perspectiva desde una cierta altura.
Recibe la bendición de mis rayos.
Tu amigo, el SOL.
(Y
cuando transites por la calle. Ves por el Sol…)
Luis
Troyano Cobo
(Recomiendo
el libro de Daniel Lumera: “El Código de la Luz.”)
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