Imaginad un niño llorón, un problema para los padres. Pero, hasta cierta medida porque es un niño, creo que es bueno dejarlo llorar y que aprenda por si solo como es el mundo al que lo han traído estos padres.
Todos lloramos y más de una vez, con lágrimas o con sentimiento en el pecho,
pero la realidad de lo que es, es inexorable. Lo más fuerte de todo, la muerte,
nadie la quiere, pero inexorablemente viene.
Y ni estamos
preparados para la vida, ni para la muerte. Pero si aceptamos la vida como
realmente es, entonces aceptaremos la muerte como la otra cara de la palma de
la mano de la vida. Y entonces “de una tacada” perdemos todos nuestros miedos
en la vida, porque aceptamos lo “peor” la muerte.
Vida y
muerte vienen en el mismo lote. Aceptando siempre la realidad que nos toque
vivir unas veces “buena” y otras “mala”, aceptamos la vida tal cual es, y no
somos “niños llorones” porque de lo contrario nos movemos por la vida de forma
lastimera encarnando siempre el papel de victimas llorándole siempre a Dios.
Que nos quiere fuertes como tigres.
Dios no nos
quiere como crías de pájaro en un nido, siempre con el pico abierto pidiendo la
energía del alimento. Nos quiere cachorros de tigre y cuando llegamos a la
adultez, nos quiere tigres. Porque el mismo es un tigre. No es como una
mortecina llama de una vela en templo alguno, El mismo es el fuego. Es un volcán que con su atronador rugido, creo
nuestro mundo y todo el Universo…
Solemos
interpretar el sentimiento religioso fomentado por los vendedores de humo
opiáceo, con un ¡ay! ¡ay! ¡ay! pidiéndole siempre a Dios como pajarillos en un
nido. No obtenemos respuesta, y dicen muchos que el Dios bueno no nos escucha o
que no existe. “niños llorones” ese no es el camino para relacionarse con el justo tigre Dios y con la dura realidad
de esta tercera dimensión, donde hay cocodrilos que se comen a niños, donde
nosotros mismos nos comemos millones de animales, y nosotros mismos nos matamos
entre nosotros.
Si queremos
estar bien adaptados a la vida que nos toca vivir, debemos ser como tigres que
devoran a la presa de la realidad del mundo y
de la muerte. Nos tragamos el
mundo tal como es. La Vida nos quiere así, no como plañideras.
Somos todos
fractales del volcán rugiente Dios, o del tigre Dios. Lo que ocurre es que por
nuestra ignorancia somos “tigres lisiados” que andamos por el mundo como
pajarillos pedigüeños o como “tigres con muletas” y ahí aparece un interminable
rosario de muletas. Alcohol, drogas, antidepresivos y un sinfín de
“agarraderos” supuestos que nos hacen “feliz” la vida. Cuando lo único que nos
puede llenar pletóricamente de felicidad y de energia, es el tierno abrazo del
tigre Dios a su hijo, lo demás son sucedáneos.
Aprendemos a
ser dignos hijos del tigre Dios, por las buenas o por las malas. Por las buenas
siguiendo el camino del corazón. Tenemos una brújula natural que nos guía en la
vida si la queremos seguir. Si neciamente la ignoramos, entonces dolor y
sufrimiento. El bien y el mal son relativos, pero si optamos por lo que
interpretamos como mal, mal nos ira. El que sigue lo que interpreta como bien,
entonces el Universo le sonríe. Y si no le sonríe, entonces es aquello de “algo
habrá hecho…” Somos almas que arrastramos una larga historia…
Si nos
queremos alejar del sufrimiento, lo primero es la aceptación de la
circunstancia de nuestra vida, y si no nos gusta esta ponernos a la acción y el
Universo, como partes de el que somos nos allanará nuestro camino cuando sea el
suyo, porque seguimos de corazón este camino. Eso es lo que muchos no todos…
llaman la Providencia. Y…“ A Dios rogando y con el mazo dando” no… “mazo… mazo…”
Mazo y atención plena en tu presente, Dios te quiere despierto viviendo tu
vida, no colgado de ideas delirantes.
La felicidad plena SI es posible en nuestro mundo. Y muchos la han gozado y nos han
señalado el camino. Porque la han incorporado en su interior al margen de las
circunstancias que les haya tocado vivir.
¿Pedirle a Dios? SI pero según y
cómo. Cuando estemos alineados con las coordenadas del Kosmos (con K) entonces
pedir algo justo y sensato es hacer algo ya. Entonces por el poder que nos da
el Gran Misterio, lo convertimos en un decreto.
Dios no nos deja desvalidos, nos da un poder que ni lo podemos creer. ¿Te crees
desvalido? Lo serás, pero si confías en el poder que tienes en potencia por
derecho de nacimiento, tendrás ese poder. “Y le dirás a una montaña, muévete, Y
esta se moverá”.
Hasta la física cuántica lo dice: “lo crees lo creas”.
De cualquier
modo el Gran Misterio siempre nos dará lo que necesitemos para realmente
elevarnos hasta su morada, lo entendamos o no. No hay porque preocuparse…
Creo. Pondría la mano en el fuego. De que efectivamente la ley cemento o
pegamento de todo el Universo, es el amor. Pero el amor que nos vivifica, el
que conecta con nuestra substancia natural, que nada tiene que ver con la
sensiblería, esta nos debilita y nos hace víctimas de la dureza de la vida.
Nuestra vida es un entrenamiento “lo que no te mata, te hace más fuerte y te
enseña” e inexcusablemente debemos aceptar los desafíos de la vida, porque de
lo contrario estaremos medio muertos viviendo una vida patética de victimas, e
invariablemente seremos infelices. Y repito otra vez mas, eso no es lo que la
Vida le pide a tu vida. Es como ir en bicicleta, sin miedo gozas del camino.
Con miedo te caes.
Aunque estés en lo negro del camino de la vida, estás vivo, la Vida aún te
quiere. Alza la mano al Gran Misterio, y este alargará la suya.
Dicen que la vida espiritual es para quienes ya han estado en el Infierno del
sufrimiento y buscan salir de él. Cuanto más hayas descendido a los infiernos,
mas saborearas la gloria cuando los abandones. Gloria en este mundo… El
Universo no desperdicia nada… es con buen estiércol como nace una bella
planta.
Para alcanzar la felicidad plena que
se nos ofrece a los humanos, hemos de afinar nuestra antena con la sintonía del
Gran Misterio. “Mente sana en cuerpo sano” y después trascender esa mente
propia y llegar a la mente oceánica, hay métodos, el mío por si te vale, es el
Zen.
Entonces, tal como se dice en este Zen. “Seremos majestuosos y libres como el
tigre que se adentra en la montaña”.
Y entonces con trabajo interior,
entramos en nuestra casa.
LA
GUARIDA DEL TIGRE…
(De Google:
¿Qué diferencia hay entre oración y petición?
Una petición, al igual que en el ámbito político, es una
solicitud a un soberano para que tome
alguna medida. Cualquier solicitud hecha por Dios es, por lo tanto, una petición. La oración, por
otro lado, es cualquier comunicación con Dios.)



