viernes, 17 de septiembre de 2021

DIOS ES COMO UN TIGRE

 

  Imaginad un niño llorón, un problema para los padres. Pero, hasta cierta medida porque es un niño, creo que es bueno dejarlo llorar y que aprenda por si solo como es el mundo al que lo han traído estos  padres.

Todos lloramos y más de una vez, con lágrimas o con sentimiento en el pecho, pero la realidad de lo que es, es inexorable. Lo más fuerte de todo, la muerte, nadie la quiere, pero inexorablemente viene.

Y ni estamos preparados para la vida, ni para la muerte. Pero si aceptamos la vida como realmente es, entonces aceptaremos la muerte como la otra cara de la palma de la mano de la vida. Y entonces “de una tacada” perdemos todos nuestros miedos en la vida, porque aceptamos lo “peor” la muerte.

Vida y muerte vienen en el mismo lote. Aceptando siempre la realidad que nos toque vivir unas veces “buena” y otras “mala”, aceptamos la vida tal cual es, y no somos “niños llorones” porque de lo contrario nos movemos por la vida de forma lastimera encarnando siempre el papel de victimas llorándole siempre a Dios. Que nos quiere fuertes como tigres.

Dios no nos quiere como crías de pájaro en un nido, siempre con el pico abierto pidiendo la energía del alimento. Nos quiere cachorros de tigre y cuando llegamos a la adultez, nos quiere tigres. Porque el mismo es un tigre. No es como una mortecina llama de una vela en templo alguno, El mismo es el fuego. Es un volcán que con su atronador rugido, creo nuestro mundo y todo el Universo…

Solemos interpretar el sentimiento religioso fomentado por los vendedores de humo opiáceo, con un ¡ay! ¡ay! ¡ay! pidiéndole siempre a Dios como pajarillos en un nido. No obtenemos respuesta, y dicen muchos que el Dios bueno no nos escucha o que no existe. “niños llorones” ese no es el camino para relacionarse con el justo tigre Dios y con la dura realidad de esta tercera dimensión, donde hay cocodrilos que se comen a niños, donde nosotros mismos nos comemos millones de animales, y nosotros mismos nos matamos entre nosotros.

Si queremos estar bien adaptados a la vida que nos toca vivir, debemos ser como tigres que devoran a la presa de la realidad del mundo y  de la  muerte. Nos tragamos el mundo tal como es. La Vida nos quiere así, no como plañideras.

Somos todos fractales del volcán rugiente Dios, o del tigre Dios. Lo que ocurre es que por nuestra ignorancia somos “tigres lisiados” que andamos por el mundo como pajarillos pedigüeños o como “tigres con muletas” y ahí aparece un interminable rosario de muletas. Alcohol, drogas, antidepresivos y un sinfín de “agarraderos” supuestos que nos hacen “feliz” la vida. Cuando lo único que nos puede llenar pletóricamente de felicidad y de energia, es el tierno abrazo del tigre Dios a su hijo, lo demás son sucedáneos.

Aprendemos a ser dignos hijos del tigre Dios, por las buenas o por las malas. Por las buenas siguiendo el camino del corazón. Tenemos una brújula natural que nos guía en la vida si la queremos seguir. Si neciamente la ignoramos, entonces dolor y sufrimiento. El bien y el mal son relativos, pero si optamos por lo que interpretamos como mal, mal nos ira. El que sigue lo que interpreta como bien, entonces el Universo le sonríe. Y si no le sonríe, entonces es aquello de “algo habrá hecho…” Somos almas que arrastramos una larga historia…

Si nos queremos alejar del sufrimiento, lo primero es la aceptación de la circunstancia de nuestra vida, y si no nos gusta esta ponernos a la acción y el Universo, como partes de el que somos nos allanará nuestro camino cuando sea el suyo, porque seguimos de corazón este camino. Eso es lo que muchos no todos… llaman la Providencia. Y…“ A Dios rogando y con el mazo dando” no… “mazo… mazo…”
Mazo y atención plena en tu presente, Dios te quiere despierto viviendo tu vida, no colgado de ideas delirantes.

 La felicidad plena SI es posible en nuestro mundo. Y muchos la han gozado y nos han señalado el camino. Porque la han incorporado en su interior al margen de las circunstancias que les haya tocado vivir.


¿Pedirle a Dios? SI pero según y cómo. Cuando estemos alineados con las coordenadas del Kosmos (con K) entonces pedir algo justo y sensato es hacer algo ya. Entonces por el poder que nos da el Gran Misterio, lo convertimos en un decreto. Dios no nos deja desvalidos, nos da un poder que ni lo podemos creer. ¿Te crees desvalido? Lo serás, pero si confías en el poder que tienes en potencia por derecho de nacimiento, tendrás ese poder. “Y le dirás a una montaña, muévete, Y esta se moverá”.
Hasta la física cuántica lo dice: “lo crees lo creas”.

De cualquier modo el Gran Misterio siempre nos dará lo que necesitemos para realmente elevarnos hasta su morada, lo entendamos o no. No hay porque preocuparse…
Creo. Pondría la mano en el fuego. De que efectivamente la ley cemento o pegamento de todo el Universo, es el amor. Pero el amor que nos vivifica, el que conecta con nuestra substancia natural, que nada tiene que ver con la sensiblería, esta nos debilita y nos hace víctimas de la dureza de la vida. Nuestra vida es un entrenamiento “lo que no te mata, te hace más fuerte y te enseña” e inexcusablemente debemos aceptar los desafíos de la vida, porque de lo contrario estaremos medio muertos viviendo una vida patética de victimas, e invariablemente seremos infelices. Y repito otra vez mas, eso no es lo que la Vida le pide a tu vida. Es como ir en bicicleta, sin miedo gozas del camino. Con miedo te caes.
Aunque estés en lo negro del camino de la vida, estás vivo, la Vida aún te quiere. Alza la mano al Gran Misterio, y este alargará la suya.
Dicen que la vida espiritual es para quienes ya han estado en el Infierno del sufrimiento y buscan salir de él. Cuanto más hayas descendido a los infiernos, mas saborearas la gloria cuando los abandones. Gloria en este mundo… El Universo no desperdicia nada… es con buen estiércol como nace una bella planta.  

Para alcanzar la felicidad plena que se nos ofrece a los humanos, hemos de afinar nuestra antena con la sintonía del Gran Misterio. “Mente sana en cuerpo sano” y después trascender esa mente propia y llegar a la mente oceánica, hay métodos, el mío por si te vale, es el Zen.
Entonces, tal como se dice en este Zen. “Seremos majestuosos y libres como el tigre que se adentra en la montaña”.

Y entonces con trabajo interior, entramos en nuestra casa.

                                   LA GUARIDA DEL TIGRE…

(De Google:
¿Qué diferencia hay entre oración y petición?

Una petición, al igual que en el ámbito político, es una solicitud a un soberano para que tome alguna medida. Cualquier solicitud hecha por Dios es, por lo tanto, una petición. La oración, por otro lado, es cualquier comunicación con Dios.)

No hay comentarios:

Publicar un comentario