Naturalmente
que cada cual es libre de creer en Jesús-Dios o no creer. Y de creer a pesar de
todo lo que se pueda decir en contra de una fe, para mí, que montada a base de
credulidad.
- – el
amor al prójimo
- – el
perdón
- – el
acogimiento
- – la
fraternidad
- – la
misericordia
- – la fe
- – la
esperanza
- – el
universalismo
- – la
sensibilidad por los marginados y sufrientes.
Esto
efectivamente se desprende si leemos los evangelios. Pero todo esto es copia de
parábolas espirituales del antiguo Egipto. (Llogari Pujol).
La fe
cristiana, para mí, es ese famoso “lanzarse al vacío” que no es más que la
determinación de violentar la propia razón lógica personal. Y creer lo increíble.
Como que Jesús existió, que nació de una virgen, que resucitó etc.
El
cristianismo está “entre la espada y la pared”. Si se mantiene tal cual,
languidece vertiginosamente, por falta de “pueblo” que lo abrace.
Si se
transforma. A saber que resultaría. Para mí, que el tsunami de la imparable
evolución de la conciencia humana, sencillamente lo arrasará felizmente. Porque
para ser espiritual, no hace falta jerarquía eclesiástica alguna, intermediaria
entre Dios y el hombre. Eso hoy lo vemos meridianamente claro. Y decir iglesias
cristianas, es decir jerarquías.
Los valores humanísticos,
que repito. No son oriundos del cristianismo, sino del Egipto de los faraones,
es lo que se desprende de la practica espiritual que sea, pero que sea válida.
La misa no, por favor.
Si ni tan
solo (para mí). Jesús ha existido. Lo mejor que podría decir el Papa Francisco,
es… “apaga y vámonos….”
Jesús es un
ser-Dios mítico solar mas, el ultimo. Igual que la física cuántica hoy
corrobora las intuiciones de la espiritualidad más refinada del globo. La
oriental.
La salida
que le propongo al cristianismo, es la de jugarse a una sola carta su
permanencia en la historia. (Si no permanece no pasa nada). Fuera el
antropoformizar al Sol, en un Jesús-Sol. Veneremos hoy, no adoremos, Al Padre
Sol, dador de vida. De la mano de la ciencia y de la mística solar, que no
signifique un sucedáneo infantil, por no decir otra cosa. Como es el
cristianismo literalista, seguidor fanatizado de palabras de difusa
procedencia, no de ningún Jesús hombre.
Esto lo acabo de publicar en el portal ATRIO.
http://www.atrio.org/2017/04/inminente-tsunamis-a-la-biblia/comment-page-1/#comment-254749
https://qbitacora.wordpress.com/2008/10/08/llogari-pujol-boix-la-falsificacion-del-cristianismo-entrevista/
https://qbitacora.wordpress.com/2008/10/08/llogari-pujol-boix-la-falsificacion-del-cristianismo-entrevista/
Al nivel que puedo yo. “Vull dir la meva” (quiero decir la mía). Para variar, dejare en paz al cristianismo esta vez, en lo que pueda. El tema es el Islam.
El Islam, una de las tres religiones del libro, es lo que se dice una religión traslativa, como las otras tres. Traslativa como muletas desde el nacimiento a la muerte.
Las tres religiones tienen su parte exotérica traslativa y su parte esotérica transformativa. En el Islam tienen el sufismo, en el judaísmo la Kabbalah y en el cristianismo la cosa queda muy difusa, tuvo su parte esotérica nítidamente perfilada con el cristianismo gnóstico, ahora podríamos decir que tiene la oración contemplativa, pero “importa” de otras tradiciones como el budismo o el hinduismo, un esoterismo transformativo, del que es deficitario este cristianismo.
En el mundo cristiano, “se les puso las peras a cuarto” al cristianismo con la eclosión de la racionalidad cuando el Renacimiento, la Ilustración y el modernismo. Algo de lo que aún no se ha recuperado, dijera lo que dijera Benedicto XVI. Antes de la Ilustración, el cristianismo copaba burdamente todas las esferas de la realidad. En el mundo islámico no se ha dado eso de la Ilustración. El cristianismo renqueando y protestando, mal que bien se ha tenido que adaptar, a lo que la sociedad le ha impuesto. Pero el drama del Islam exotérico traslativo, es que en el mundo de hoy ya no le sirven los esquemas dogmaticos medievales. Igual podríamos decir del judaísmo. Pero ni que se transformen procede. Lo que les espera a las tres religiones es un rápido languidecer. Son de otro tiempo. Estamos ahora implementando socialmente lo que la física cuántica descubrió hace un siglo. Pero ahora sí, ahora sabemos científicamente que ser materialista es estúpido. Si alguien lo duda. Que busque en la Red, la información que hay del Método de Kam Yuen, el Método Yuen. Hasta yo mismo practicante del transformativo Zen, tengo que ponerme al día, con lo que podríamos definir como el Zen cuántico de Yuen.
Este Zen cuántico. Les da “sopas con honda” al Zen que conocemos. Y el Zen que conocemos le da “sopas con honda” a las tres religiones del Libro. La espiritualidad del siglo XXI es cuántica. ¿Dialogo entre el cristianismo y el Islam.? Vale. Pero es como si dos “yayos” sentados en un banco del parque se enzarzan en un dialogo o discusión religiosa, mientras la realidad les pasa por encima. Lo que no muere ni morirá es la espiritualidad.
Algo bueno de las tres religiones citadas, es el que propugnen, el abandonarse a la voluntad de Dios. Y la oración devocional, que podriamos asimilarla al “Yoga devocional”.