Soy un obrero industrial jubilado. He sido de corazón,
revolucionario al modo marxista leninista. No me puedo definir como que fui comunista,
dado que por mi edad, cuando era revolucionario, y por mi incultura. Abrazaba
esta revolución comunista, “con la fe del carbonero”. Eso sí. Era y soy
indiscutiblemente progresista. Soy revolucionario de otro modo sorprendente.
Intentaré explicarme:
Para un joven obrero español que era, cuando La Cuba
revolucionaria, encandilaba a obreros e intelectuales progresistas. La Cuba de
Fidel y del Che Guevara. No era mi segunda patria. Era la primera, la primera patria.
En la España
franquista. Sabíamos que teníamos dos caminos los revolucionarios. Callar como
muertos. O la clandestinidad.
Los de la “fidelidad inquebrantable” lo controlaban todo y
hacían y deshacían a su antojo. A su antojo copaban todo lo poco que el Estado
ofrecía para el pueblo. A su antojo robaban. Si. Porque entonces robaban, más
si cabe que ahora, lo que ocurre es que pobre del que “ventilase” según qué
casos. Nosotros los obreros, no teníamos más que un “privilegio”. El que
tenemos siempre. Trabajar y consumir.
Los obreros concienciados, mirábamos a Cuba. Como la
materialización del sueño que hacia nos diese fuerza el vivir el día a día, en
“territorio hostil”. El sueño de la patria para el proletario, arrebatándole el
poder al burgués.
Es muy fácil, señalar deficiencia a día de hoy. Pero Fidel,
el Che, y todos los revolucionarios cubanos que se jugaron la vida a tiro limpio.
No estaban jugando, ni estaban de “postureo”. De verdad creían en la
revolución. Sin negar sus errores, hay que reconocer que encarnaron limpiamente
el sentir del progresismo más radical, al que yo pertenecía. NO. No reniego de
aquellos revolucionarios valientes. Aunque hoy. Al margen de si tendría valor o
no. Yo, no seguiría su camino, ni en Cuba ni en España. Y en mi juventud, lo
más probable que tampoco.
También diré de pasada que era cristiano, difícil maridaje con la revolución violenta.
Se creía en la revolución proletaria. Quizá fue mi
generación (69 años) la última en que esta radical revolución, cosecho adeptos.
¿Por qué hoy no se cree en la revolución?.
Porque fue una ideología, surgida de la razón. Y como dijera
el pintor Goya. “Los sueños de la razón, producen monstruos”.
Porque unieron revolución a violencia y muerte. “No mataras” (De la Biblia saco lo que
me parece a mi bien. Y esta máxima me lo parece.).
Porque pusieron el énfasis en cambiar el mundo, hacia un
bien mayor. Volcándose en este mundo. Si tener en cuenta el interior del
humano. De naturaleza débil, fácilmente corruptible.
Si pugnamos por establecer en esta gusanera de hoy, que es
el mundo. Algo civilizatorio. No podemos empezar, primero imponiendo violentamente y no estableciendo
pacíficamente. Empezar matando. Como los bolcheviques empezaron, matando al zar
ruso y su familia.
La revolución mía hoy. No es como una morcilla que se haga
con sangre.
Creo que de haberse asentado de verdad en bases
civilizatorias de verdad, de acuerdo a la Realidad. Sin duda habrían
evolucionado las premisas de la revolución. Pero algo hubiese prevalecido. ¿Qué
tenemos hoy de esa revolución que apasionaba, hasta entregarle la vida, en
muchos casos?. Que cada cual saque sus propias conclusiones. Para mi es
doloroso analizarlo.
Tengo mi versión de porque caímos en Occidente, de hoz y coz
en el materialismo. En dos palabras: porque la espiritualidad que se nos
ofrecía, desde una poderosa institución…. Principalmente. Era un mero sucedáneo
de la autentica espiritualidad. Claro “el personal no es tonto”. Servía ese
sucedáneo para gente preracional, y además apoyado ese sucedáneo en el terror
físico y mental, con el Infierno . Pero en Europa eclosiono el Renacimiento, La
Ilustración y el Modernismo. Total, que abandonamos el mero humo opiáceo, y nos
quedamos con el materialismo rampante. Con su “profeta”. Carlos Marx.
De esa fuente marxista, y sobre todo leninistas, hemos
estado bebiendo muchas generaciones de progresistas, creyendo que lo hacíamos
bien. De esa fuente bebieron también Fidel Castro y Ernesto Che Guevara. Al
margen de sus posibles miserias. Fueron titanes, de su tiempo….Hoy están
rebasados y quedan como titanes, pero primitivos….
Pero la Realidad, no queda circunscrita a lo que podemos
pesar o medir. Ni mucho menos.
Y hoy con la física cuántica. Para que os voy a contar.
Este mundo de hoy tiene su profeta también. Conocido, pero
poco. Ken Wilber.
Adentrándose en su obra. En sus libros. Fácilmente nos
percatamos de que todo lo material tiene su correlato o bien cultural o también
espiritual.
Por ejemplo: El cerebro tiene su correlato que es el
pensamiento.
Y la economía tiene su correlato, que es lo cultural y
espiritual.
Sabemos que Marx se quedo solo con la economía meramente. Y
pretendió explicarlo todo, despreciando lo que no le entraba en su cuadricula,
o dándole explicaciones peregrinas desde su prisma materialista.
Sinceramente creo que con Wilber. Podríamos armar
racionalmente una revolución para
nuestro tiempo. Que tuviese en cuenta todos los aspectos de la Realidad. En
cualquier caso basados en un análisis de esta Realidad, mucho más fino y exacto
que el realizado por Marx en su tiempo.
Basándonos en el pensamiento científico de Wilber. Y en nuestro trabajo interior. Podríamos
acometer.
“La Revolución de la
Serpiente”. “Hecha sin pisar ni la flor ni la zarza”.
Una revolución en
nuestro interior. Que se propaga como mancha de aceite en un tejido. El tejido
social.