Esta tercera dimensión en la que estamos inmersos y de la que formamos parte, es terrible, aunque cada cual la vive según su evolución de consciencia personal. El genial Nikola Tesla ya nos lo decía, si queremos entender el Universo todo, debemos pensar en energía, frecuencia y vibración. Todo emite vibración más o menos densa o más o menos sutil. La persona, cuanto más sutilmente vibre más espiritual y más feliz es.
Muchos son los Métodos o yogas que cumplen con la función de
sutilizarnos, el mío es el Zen, pero hoy podemos elegir cual nos cuadra mas según
nuestra personalidad, en el Internet lo tenemos todo.
La práctica de un Método transformativo equivale a poner un cubito de hielo al
Sol, nuestra densidad se va licuando y expandiendo
en el entorno. Nos convertimos en emisores de felicidad en nuestro entorno
familiar y social. Por ahí debemos
empezar si pretendemos hacer lo que preconizaba el materialista Karl Marx.
Decía:
“Los filósofos no han
hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata
es de transformarlo”
Muy bien Sr. Marx, la pregunta es ¿Cómo? Porque el mundo manifiesto objetivo es consecuencia del
mundo subjetivo kosmico (con k). Un edificio primero es un pensamiento y
siempre la raíz de cualquier acción es un pensamiento, según pensemos así
actuamos. Hoy lo tenemos palmariamente claro que nos someten sin que nos enteremos manipulando nuestro pensamiento.
Si deseamos hacer algo bueno por el mundo, es fundamental que empecemos por nosotros primero. Lo demás viene rodado. Si conseguimos ser felices, transmitiremos felicidad, esa es la manera de transformar el mundo. No actuando violentamente sobre el mundo manifiesto, porque de ese modo hacemos más mal que bien. Lo que se “construye” con odio, no puede ser bueno.
Yo me considero ciudadano del mundo. Pero soy español. Empiezo la transformación por mí mismo, después vienen mis allegados, mis familiares y amigos, después mis compatriotas y después el mundo todo.
Como español me duele el estado de postración en que
estamos. Parece como si el espíritu colectivo nos hubiese abandonado, y lo
mejor que podemos aportar al resto del mundo es una Nación fuerte y sana.
Hoy España es un cero a la izquierda en el conjunto internacional, pero depende
de los españoles conseguir ser admirados y respetados por el resto de naciones.
Los chinos en muy muy pocos años han conseguido dejar atrás lo que denominan ellos “el siglo de la humillación”. Si consiguiésemos amarnos a nosotros mismos en lugar de despreciarnos, porque hemos conseguido el respeto de propios y extraños, tendríamos una influencia indudable en la hispanidad, y unas naciones sometidas y depredadas como nosotros hoy, podrían alzar la cabeza siguiendo la pauta nuestra. Es soñar, pero es una posibilidad…
Si… ya se la “leyenda negra”. Pero… cualquier país que haya sido colonial, que “tire la primera piedra” y que les pregunten a los indios americanos como se han comportado con ellos los anglosajones…
Ayer fue ayer con sus luces y sus sombras, y hoy debemos partir de lo que hay hoy. Si nos comparamos con la India con su elevada civilización todos los occidentales hemos sido barbaros. Gandhi ya lo decía:
“ ¿La civilización Occidental? Bueno, sería una excelente idea…”
También decía que éramos como cantos rodados, pulidos por
fuera pero de dura piedra por dentro. De eso mucha culpa la tiene el
cristianismo romano, pero ese es otro tema.
La relación natural entre naciones es el comercio, y este si
es justo es el “gana-gana” y si es abusivo entonces es explotación.
Si ampliamos el foco fuera de nuestra Nación española lo más próximo que tenemos
es Portugal y si ampliamos más tenemos Iberoamérica.
Anhelo una corriente cultural que abarque Iberoamerica cuyo
nexo sea el comercio respetuoso entre iguales. Pero el aglutinante fundamental
no serian los comerciantes sino los
poetas, serian los que nos insuflaran sueños de grandeza y tal como hemos
quedado, según se piense así se actúa.
Una Iberoamerica fragmentada sometida y explotada que se alzase con un sueño común
seria una aportación al mundo positiva y lo más grande es que nos ganaríamos nuestro
propio respeto, y tal como digo esto no empieza haciendo guerrillas estúpidas,
empieza por uno mismo.
Para hacer algo en común es necesaria una cultura común. En
Iberoamérica hemos tenido la “civilización cristiana” ahora en descomposición,
sobre todo en Europa. Como el humano no solo es un ser económico sino también cultural,
tenemos que lo más fácil como aglutinante no es la economía sino la cultura.
Necesitamos una “nueva religión”, o Método transformativo y filosofía en base a
las Ciencias Humanas que podamos
abrazar con el intimo convencimiento de que abrazamos entusiásticamente la
Verdad.
(El que sea capaz de entusiasmar a Iberoamérica y al mundo con una Verdad última,
que la hay… bien presentada y didácticamente
expuesta, le hará un inestimable servicio no ya solo a Iberoamerica sino a todo
el mundo tal como digo.)
Anhelo una generación de poetas de vista larga que no se
circunscriban a su Nación, sea esta grande o pequeña, sino que pongan la vista
en el mundo todo y más próximamente a ellos, si es el caso, en Iberoamérica. De
modo que hiciésemos entre todos la:
“REVOLUCIÓN DE LA
SERPIENTE”
" Mansos como palomas, y astutos como serpientes"
Hecha “sin pisar la flor ni la zarza” reptando,
pero como guerreros Sioux…