La crisis se produce
cuando lo viejo no acaba de morir y cuando lo nuevo no acaba de nacer.
Bertolt Brecht
Como
introducción propongo previamente abrir el enlace de arriba y leerlo.
Pero tal
como se dice en catalán “vull dir la meva” (quiero decir la mía).
Me gusta
escribir. Me siento frente al PC con una larga pipa al lado, hecha por mi. Voy
escribiendo fumando (tabaco. Esto hoy hay que decirlo…) y reflexionando. Lo que
sale, ni yo lo se previamente.
A bote pronto, quiero decir que
tengo esperanza, aún sabiendo en el mundo en que vivo.
Quiero desmenuzar esta vida esperanzada que es
la mía, por si a alguien le valen mis parámetros.
Creo que convendremos todos en que
nuestra vida nos la labramos nosotros. Según sembremos así recogeremos.
Pero solo estamos todos de acuerdo
en que esto es verdad pero en parte. Para mí no hay parte, para mi es todo
todo. Lo personal, familiar, lo social, lo político, todo, hasta de lo que me entero que pasa en Australia, mis
antípodas, según lo percibo, es responsabilidad mía. Solo daré una pista. Esta
idea extravagante la saco del budismo y del Hoponopono.
Yo soy el responsable del mundo en
que vivo, y es paradisiaco o infernal, según sea mi interior. Si vivo en un
infierno y cambio a mejor mi interior, el infierno se irá diluyendo, y
aparecerá la aurora de un nuevo dia.
“No juzguéis, y no seréis juzgados;
no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.”
Esto yo lo
suscribo. Por el motivo que expongo. Porque si un loco me apuñala por la
espalda. Es responsabilidad mía. Si roban a mansalva a mis ojos, es
responsabilidad mía. ¿a quién voy a juzgar?.
El eje de mi
vida es que lo que me pase bueno o malo, me lo merezco, por una “cosa” que se
llama “la ley del Karma”. Con esta ley, hallamos explicación para todos los
sufrimientos que afrontamos, y que nos aparecen como absurdos “¿por qué a mi…?.
Claro que la ley del Karma solo funciona como explicación, aceptando que nos
reencarnamos innumerables veces.
Los sabios
(no yo), siempre han vivido en paz, y el mundo, ahora mas, pero siempre ha sido
un caos sangriento.
Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.
Miguel
Hernandez
SI. Se puede vivir en paz. En medio de la descomposición
global de una civilización que ha enloquecido, con el materialismo.
Todo se
compra o se vende. Todo se “patenta”. Hay quien quiere patentar hasta el ADN
humano. Hasta las relaciones personales giran en torno al dinero. Y buscando la
riqueza material exterior, conseguimos la miseria interior.
Se intento
con el comunismo. Transformar la sociedad desde el exterior humano. Conseguimos
millones de muertos por causa del “padrecito” Stalin.
Es una
locura la revolución exterior. La única revolución acertada es la interior. Si
consigues ver más lejos que los limites donde pretenden encerrarte. Si le ves
el revés a la Matrix, es porque habrás hecho un trabajo interior que te permite
tener una mente preclara, y veras la realidad con vista de águila, no podrán
engañarte.
Y yo digo
que mientras no cambiemos nuestro interior. Que en lugar de cuidado jardín Zen,
sea un solar pasto de la maleza. Todo intento de “cambiar el mundo”, está
condenado al fracaso. Porque fijaos que todos aceptamos que el mundo es como
es, porque nosotros somos como somos. Si el mundo es reflejo de nuestro
interior. Cambiar el exterior es tarea estéril.
Cierto que
un entorno civilizado, condiciona favorablemente a quien allá se encuentre.
Pero la estrategia es cambiar a mejor, a nivel personal, y el cambio se notara
exteriormente y se extenderá desde donde te encuentres como se extiende una
mancha de aceite en un tejido, el tejido social.
No podemos
creer en los políticos. Es una trágica parodia de democracia la que tenemos. El
poder económico es global y dicta el guión. Los partidos, los parlamentos, que
son locales, pueden hacer, Si. Pero poco…
Los vemos
difusamente sin poder, aunque les demos todo el poder a través de las urnas a
los políticos, estos están condicionados criminalmente por el poder económico,
y la mitad están vendidos a ese poder maléfico.
Entonces.
¿Qué?. La revolución interior. No
padezcas que tus logros se notaran exteriormente.
No solo nos
hemos de centrar en lo interior. Somos seres sociales y gregarios. Lo que
ocurre es que el hacer exteriormente te saldrá naturalmente de adentro. No
tendrás que sacrificarte, disfrutaras haciendo. De este modo.
La vida se convierte en una fiesta
continua.
La Matrix es
una prisión. La “granja” humana, porque desde pequeñitos nos hacen ejercitar
solo la parte izquierda del cerebro. En la parte derecha está la intuición, la
“visión remota”. El mundo de hoy es chato y desencantado, porque solo actuamos
desde la razón “cuadriculada” cuando la vida en el mundo es siempre al final
cíclicamente circular. Estamos tarados intencionadamente por poderes oscuros,
no les interesan humanos desarrollados plenamente, eso ni pensarlo, les
interesan estúpidos que trabajen y consuman. Y que si destacan con su
inteligencia, que sea en lo que a estos poderes les interesa.
Pero somos seres grandes, divinos.
Cada uno y todos. No te veas con los ojos del amo, por mucho que nos tengan
esclavizados.
Y pensad que estamos hechos para
vivir entre el bien y el mal. ¿Cómo distinguiríamos la luz?, sin la oscuridad…
Así es la vida. No la he inventado yo…
Pero es una pregunta que tengo para
Dios cuando lo vea. ¿Por qué el mal?.
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