jueves, 14 de enero de 2016

DIOSES SOMOS






La crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y cuando lo nuevo no acaba de nacer.
Bertolt Brecht

Como introducción propongo previamente abrir el enlace de arriba y leerlo.
Pero tal como se dice en catalán “vull dir la meva” (quiero decir la mía).
Me gusta escribir. Me siento frente al PC con una larga pipa al lado, hecha por mi. Voy escribiendo fumando (tabaco. Esto hoy hay que decirlo…) y reflexionando. Lo que sale, ni yo lo se previamente.
A bote pronto, quiero decir que tengo esperanza, aún sabiendo en el mundo en que vivo.
 Quiero desmenuzar esta vida esperanzada que es la mía, por si a alguien le valen mis parámetros.
Creo que convendremos todos en que nuestra vida nos la labramos nosotros. Según sembremos así recogeremos.
Pero solo estamos todos de acuerdo en que esto es verdad pero en parte. Para mí no hay parte, para mi es todo todo. Lo personal, familiar, lo social, lo político, todo, hasta de  lo que me entero que pasa en Australia, mis antípodas, según lo percibo, es responsabilidad mía. Solo daré una pista. Esta idea extravagante la saco del budismo y del Hoponopono.
Yo soy el responsable del mundo en que vivo, y es paradisiaco o infernal, según sea mi interior. Si vivo en un infierno y cambio a mejor mi interior, el infierno se irá diluyendo, y aparecerá la aurora de un nuevo dia.
“No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.”
Esto yo lo suscribo. Por el motivo que expongo. Porque si un loco me apuñala por la espalda. Es responsabilidad mía. Si roban a mansalva a mis ojos, es responsabilidad mía. ¿a quién voy a juzgar?.
El eje de mi vida es que lo que me pase bueno o malo, me lo merezco, por una “cosa” que se llama “la ley del Karma”. Con esta ley, hallamos explicación para todos los sufrimientos que afrontamos, y que nos aparecen como absurdos “¿por qué a mi…?. Claro que la ley del Karma solo funciona como explicación, aceptando que nos reencarnamos innumerables veces.
Los sabios (no yo), siempre han vivido en paz, y el mundo, ahora mas, pero siempre ha sido un caos sangriento.

Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.

Miguel Hernandez

SI. Se puede vivir en paz. En medio de la descomposición global de una civilización que ha enloquecido, con el materialismo.
Todo se compra o se vende. Todo se “patenta”. Hay quien quiere patentar hasta el ADN humano. Hasta las relaciones personales giran en torno al dinero. Y buscando la riqueza material exterior, conseguimos la miseria interior.
Se intento con el comunismo. Transformar la sociedad desde el exterior humano. Conseguimos millones de muertos por causa del “padrecito” Stalin.
Es una locura la revolución exterior. La única revolución acertada es la interior. Si consigues ver más lejos que los limites donde pretenden encerrarte. Si le ves el revés a la Matrix, es porque habrás hecho un trabajo interior que te permite tener una mente preclara, y veras la realidad con vista de águila, no podrán engañarte.
Y yo digo que mientras no cambiemos nuestro interior. Que en lugar de cuidado jardín Zen, sea un solar pasto de la maleza. Todo intento de “cambiar el mundo”, está condenado al fracaso. Porque fijaos que todos aceptamos que el mundo es como es, porque nosotros somos como somos. Si el mundo es reflejo de nuestro interior. Cambiar el exterior es tarea estéril.
Cierto que un entorno civilizado, condiciona favorablemente a quien allá se encuentre. Pero la estrategia es cambiar a mejor, a nivel personal, y el cambio se notara exteriormente y se extenderá desde donde te encuentres como se extiende una mancha de aceite en un tejido, el tejido social.
No podemos creer en los políticos. Es una trágica parodia de democracia la que tenemos. El poder económico es global y dicta el guión. Los partidos, los parlamentos, que son locales, pueden hacer, Si. Pero poco…
Los vemos difusamente sin poder, aunque les demos todo el poder a través de las urnas a los políticos, estos están condicionados criminalmente por el poder económico, y la mitad están vendidos a ese poder maléfico.
Entonces. ¿Qué?. La revolución interior. No padezcas que tus logros se notaran exteriormente.
No solo nos hemos de centrar en lo interior. Somos seres sociales y gregarios. Lo que ocurre es que el hacer exteriormente te saldrá naturalmente de adentro. No tendrás que sacrificarte, disfrutaras haciendo. De este modo.
La vida se convierte en una fiesta continua.
La Matrix es una prisión. La “granja” humana, porque desde pequeñitos nos hacen ejercitar solo la parte izquierda del cerebro. En la parte derecha está la intuición, la “visión remota”. El mundo de hoy es chato y desencantado, porque solo actuamos desde la razón “cuadriculada” cuando la vida en el mundo es siempre al final cíclicamente circular. Estamos tarados intencionadamente por poderes oscuros, no les interesan humanos desarrollados plenamente, eso ni pensarlo, les interesan estúpidos que trabajen y consuman. Y que si destacan con su inteligencia, que sea en lo que a estos poderes les interesa.
Pero somos seres grandes, divinos. Cada uno y todos. No te veas con los ojos del amo, por mucho que nos tengan esclavizados.
Y pensad que estamos hechos para vivir entre el bien y el mal. ¿Cómo distinguiríamos la luz?, sin la oscuridad… Así es la vida. No la he inventado yo…
Pero es una pregunta que tengo para Dios cuando lo vea. ¿Por qué el mal?.


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