Hay algo que
chirria en mi interior, al hacer la dicotomía entre ciencia y fe.
La fe si es
autentica, es científica, y la ciencia si es autentica, no es materialista.
Luego admite en su seno científico, lo numinoso inefable, que muchos denominan,
fe.
Además la
oposición de ciencia a fe. Esta sencillamente anticuada, es de la época inmediatamente
pretérita. Ahora estamos en un hoy, que marca una notable diferencia con el
inmediato ayer. La física cuántica, toma un científico newtoniano de la mano y
lo lleva a unos límites de la razón. Supraracionales. O sea, más allá de la razón. Se pierden los físicos teóricos en
una realidad inatrapable para la razón. La física cuántica, los pone en una
ventana donde se vislumbra lo supraracional, lo numinoso inefable.
Todo es Uno.
Luego lo científico objetivo material, en el gran puzle kosmico, ocupa su
sitio. Pero para que surja la figura general, debe estar en armonía con lo
subjetivo mental y espiritual. Si hay conflicto entre ciencia y fe. Es porque o
la ciencia no es ciencia sino creencia dogmatica. O la fe, es una
espiritualidad aberrante. Han de encajar las dos ciencia y fe, con armonía en
el mismo puzle.
Y
afortunadamente, hoy. La ciencia puntera, la de la física cuántica, y la
espiritualidad milenaria (porque es autentica). Se dan la mano armoniosamente.
Lo que dice la física cuántica lo corrobora la espiritualidad milenaria, y
viceversa.
Ateo,
creyente, fe y razón, fe y ciencia. Todo eso es del viejo paradigma. Lo nuevo
todo es Uno. Por otra parte. Como siempre ha sido. Pero ahora esto se descubre
desde la ciencia. Que lo objetivo material, es “la media naranja” de lo
subjetivo espiritual.
Además la
ciencia. Sencillamente ha descubierto a Dios. Ha descubierto que el Universo
todo se rige por el “gana, gana”. No el gano yo, porque tu pierdes. No es la
competencia sino la colaboración, la ley Universal. Luego tenemos la ley del
amor, igual a que?. Igual a Dios.
¿Dónde está
Dios?. No “detrás del Universo”. Está en todo y todo es Dios.
Leí hace algún
tiempo que un equipo de científicos eran a su vez místicos. Por ahí, por ahí “van
los tiros”.
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