“No podemos
resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos”
-Albert Einstein-
Si, ternemos un morrocotudo problema, que es el problema de la crisis sistémica,
de la que todo el mundo sabe…, al menos algo… le llega….
Ya no nos vale la
democracia. Sabemos que está pervertida e invalidada por los poderosos hijos
del Diablo, para nuestro autogobierno.
Poder demoniaco global, soluciones locales. Y las instituciones
globales son las de los amos de la economía, los “amos del mundo”. No nos valen
los partidos, por muy democráticos que estos sean, los han invalidado los
banqueros con su especulación despiadada. Carente del más elemental sentido
humanitario, con una crueldad. Que al percatarse uno de toda su extensión.
Hiela la sangre.
La solución, no es ni hacerles frente, algo harto difícil por otra
parte. Ni huir de ellos, porque además es imposible.
¿Qué hacemos?
-Construir- en la medida de
nuestras capacidades. Lo más efectivo para construir. Es elevarnos
ante el problema que todos de alguna manera, hemos creado. Porque los “demonios”
los hemos creado nosotros mismos. Son la resultante, la parte del iceberg
que se ve. De un nivel de consciencia primitivo y egoico.
¿Cómo nos elevamos, por sobre el
problema?. Recurriendo a la sabiduría, que da el serenar la mente y pensar con el corazón.
Supeditando esta mente a este corazón. Para ello hay mil métodos llamados
muchos de ellos, métodos espirituales.
A partir de un trabajo introspectivo. Tendremos altura de miras y lucidez,
para actuar en cada situación acertadamente y como convenga.
Después viene el organizarse los muchos, lucidos. Viene lo siguiente a la democracia. Viene la noocracia de Platon.
Sabio es el que ha descubierto el mundo deformado, de sombras, de la
caverna de Platon. Sale a la luz, y ve la realidad luminosa. Ese es el sabio.
Un científico puede ser sabio, como lo fue en buena medida Einstein. Pero todos
los científicos no son sabios. Aunque sean premios Nobel…
Lo que si es cierto, es que ante el poder del Diablo en el mundo. La única
arma efectiva es recurriendo a nuestra naturaleza divina. La que nos permite
elevarnos por sobre los egos monstruosos de los cabrones del mundo, con ojos
vidriosos de cabron. No podrán alcanzarnos a menos que ellos se transformen, se
“conviertan” y pasen a nuestro bando. Con lo cual habremos ganado.
No es imposible esa “conversión” a que me refiero. Los “demonios” son
personas a amar. Este mundo que corre inusitadamente hoy, hacia la
transformación en base a un bien mayor. Podría ver que a los cabrones, se les
derrite el hielo de sus corazones, como se derrite el hielo del Ártico. Confiemos
en ello, y amémosles. De lo contrario bajamos a la arena, a combatir a su mismo
nivel de consciencia.
Quieres cambiar el mundo, hacia
un bien mayor. Siéntate frente a una pared en za-zen…..